Cecilio Ernesto Soto deja un legado como actor y director de teatro, tras su muerte el lunes 16 en Managua, a consecuencia de la diabetes.
Artistas y familiares exaltan el legado del actor matagalpino en el teatro popular nicaragüense, dramaturgia, narrativa, promoción cultural y formación de un “nuevo semillero” de teatristas jóvenes.
“Ya descansa después de sufrir por 11 años el tratamiento de diálisis por insuficiencia renal crónica”, dice el actor Pablo Pupiro, muy sentido por la pérdida de su amigo y colega.
“Es una gran pérdida y deja un vacío familiar y cultural”, expresó consternada su esposa la actriz y pintora Miladys Flores Larios.
Su último trabajo en el teatro de crítica social fue el video La guerra de las tortillas que realizó con apoyo de la periodista Kathia Martínez. Este video invita a la concienciación sobre los productos transgénicos, dice su viuda.
Soto Larios nació un 22 de noviembre de 1964 en El Guapotal, Matagalpa. Creció en el popular barrio de Guanuca y ayer recibió un homenaje póstumo de parte de sus amigos del teatro, en el Centro Cultural Héroes y Mártires de Matagalpa, y fue trasladado al cementerio de la ciudad.
LEGADO EN EL TEATRO
Si bien su labor está vinculada fuertemente al teatro campesino, esta puede verse como su legado en un campo más amplio del teatro popular nicaragüense, valoró Pupiro.
Al respecto dijo: “Fuimos educados en la escuela de teatro popular e influenciados por el teatro de Rusia, Estados Unidos, Brasil, Cuba de acero, teatro de la Candelaria y el Rajatablas”.
Con este pensamiento de “teatro popular, pero con calidad en la puesta en escena”, fundan en Matagalpa la Escuela Julio Vargas Aguilera, la cual lleva tres promociones.
Este ha sido un semillero en el que han surgido los grupos El Bosque, El Capullo, Garabato, El Cha de Managua, así como el grupo de teatro de mujeres de León, entre otros.
Soto Larios —recordó Pupiro— se inició en el Grupo de Teatro Aficionado Sofana, luego trabajó con los Centros Populares de Cultura de la Asociación de Promotores de la Cultura (APC, 1994-2000).
Asimismo en el grupo de teatro Nixtayolero (1987-1990) y el Quetzalcóatl (1991-2015), en este último desarrolló con más fuerza su papel de actor y dramaturgo.
Por igual fue uno de los fundadores y promotores del Movimiento de Teatro Popular Sin Fronteras (2000-2015).
A finales del 2000 realizó estudios avanzados de educación teatral en la Academia de Teatro de Utrecht, de la Universidad de Artes en Holanda, destacó Pupiro.
MEMORIAS DE CHILO CARETO
Su proyecto era publicar su segundo libro, Chilo careto, “memorias de su vida teatral narradas en formas de cuentos”, revela su hijo Gabriel Antonio Soto.
Este libro inédito quedó al cuido del actor y escritor Daniel Pulido, el cual espera poder publicarlo póstumamente en dos meses.
Soto Larios es autor de los escritos para obras de teatro, Mario y María (1985), Neftalí (1997), Las Siamesas (1998) y Amaranto (1998), así también 18 guiones sobre diversos temas de adolescentes. Publica el libro Neftalí y otras obras de teatro (2004).
Además de los escenarios nacionales llevó su trabajo a Suecia, Holanda, Bélgica, Alemania Noruega, Estados Unidos y Canadá. Y fue reconocido con la Medalla XX Aniversario APC, en el Festival de Monólogos, entre otros.
También llevó a la escena callejera, Péguele mecha, con más de 2,500 presentaciones. Entre las últimas están Resma de papel, y La herencia, obras que cuestionan la corrupción, destacó Pupiro.
