A todos nos gustaría tener una Liga de beisbol repleta de grandes prospectos, de esos jóvenes talentosos, que dan la impresión de ser leyendas en construcción, mezclados con veteranos de impacto.
Sin embargo, además de que eso cuesta mucha plata, la mayoría de prospectos están asignados a circuitos con más prestigio que el nuestro y los veteranos igualmente se cotizan fuera de alcance.
Pero no me queda duda que, pese a las limitaciones, estamos en presencia de una Liga bastante mejor que las anteriores, con mucho balance y con talentos de mejor nivel que los anteriores.
El domingo en Managua vimos un duelo entre Austin Davis, del Bóer, y Jorge Piña, de los Tigres. Davis eclipsó a Piña con rectas de hasta 94 millas, más curva, cambio y slider y todo en strikes.
Davis ponchó a diez y no dio bases ante Chinandega. Su velocidad es notable, pero impacta su agresividad, habilidad y estabilidad. No luce como alguien de 22 años. Él lanza más allá de su edad.
“Y tenés que ver a Jairo Muñoz. Lanza a 98 millas”, dice Bayardo Arce, directivo del Bóer. Pero no solo lanzadores de poder hay en la Liga. Hay también destacados jugadores de posición.
Los Gigantes tienen una buena parte de los mejores del país, como Ramón Flores, Dwight Britton o Jimmy González. El Bóer tiene un short, Vladimir Frías, que atrapa todo lo que se mueve.
Y ahora que David Bergin está tomando el paso se ha vuelto interesante, pero además hay jóvenes como Marvin Martínez, Arnol Rizo, Enmanuel Meza y Darwin Sevilla, que están brillando.
Quizá no sea la Liga que a todos nos gustaría ver, pero esta que se desarrolla vale la pena ser vista. Hay talento.
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