Una semana después de haber comenzado el rodaje de Spectre, los productores de James Bond, Barbara Broccoli y Michael G. Wilson recibieron malas noticias.
No solo un borrador del guion altamente hermético había sido filtrado en el célebre ataque cibernético a Sony, también salieron a la luz un montón de comunicaciones privadas sobre la película que resaltaban los problemas de su último acto, los múltiples reescritos, el inflado presupuesto y una muy importante revelación de la trama.
Broccoli y Wilson no se enteraron al respecto por internet ni por Sony, la distribuidora y cofinancista de Spectre. Lo leyeron en un periódico. Con los teléfonos y servidores de email caídos, ni siquiera pudieron ponerse en contacto con sus socios de inmediato.
SIGUIERON ADELANTE
“Fue un poco complicado”, reconoció Broccoli. Pero más allá de asegurarse de que el guion protegido por derechos de autor fuera sacado de la red, dijo que esencialmente siguieron adelante con la filmación.
“Ya sabes lo que dicen, uno no debe ver cómo se hace la salchicha”, dijo Wilson en una entrevista telefónica reciente desde la Ciudad de México.
Él y Broccoli, su hermanastra, estaban en la capital mexicana para asistir al estreno de Spectre, la entrega número 24 de la serie cinematográfica de 53 años, que llega a Norteamérica el viernes.
El supuesto drama que la publicación de emails expuso no es más ni menos de lo que hayan vivido con cualquier otra cinta de la franquicia, apuntó Broccoli en la misma entrevista.
“Son películas difíciles de hacer por el tamaño de lo que hacemos”, señaló.
“Yo siempre digo que, si no te gustan los problemas, no debes ser productor de cine”.
Spectre ciertamente no escatima en tamaño. El filme, que muestra al espía bebedor de Martini en una misión multicontinental, abre con una complicada secuencia en las calles de la Ciudad de México en pleno desfile del Día de Muertos, con más de 1,500 extras vestidos y maquillados a la perfección.
GANANCIAS
Bond es buen negocio y la serie ha estado en alza. La última película, Skyfall, se produjo por entre 150 y 200 millones de dólares y se convirtió en el filme de Bond más lucrativo, con ingresos superiores a los 1,100 millones de dólares por concepto de boletería alrededor del mundo. Para Spectre regresó el director de Skyfall, Sam Mendes, y el astro Daniel Craig como el agente 007 por cuarta ocasión.