Si pensás que yo —yo—
me voy a rebajar,
a seguir la moral ajena,
atender el mandado de la esquina
o el arrêté grandilocuente del Coronel,
vos estás loco.
Si pensás que me voy
a ir con todo la modorra
posprandial, plomiza, pesada,
(como las tardes nubladas en El Crucero);
si pensás que voy a ir a trajinar hasta El Zumen
a conseguir el plycem y a cotizar el cagadero,
vos estás loco.
Si pensás que voy a ir
con la sábana pegada a las pestañas
hasta Cosmapa, con el ceño oculto,
como bestia de carga, con el arriero
embriagado primo de La Chenta
(dicen que a veces cae fatigado sobre la mierda)
vos estás loco.
Mejor asomémonos
allá donde El Pibe
que está bueno el jocote
son pocos los pescas
y dicen que hoy fluyen hasta las 15
los traguitos de rigueur.