Estados Unidos se vio forzado a admitir el fracaso de su plan de crear unidades rebeldes en Siria para combatir a los yihadistas del Estado Islámico (EI). El Pentágono anunció ayer una “pausa” en ese programa militar, ya que, en cambio, se centrarán en entrenar y equipar a líderes de grupos insurgentes árabes y kurdos que ya luchan contra los terroristas en territorio sirio, con el fin de que después vuelvan al campo de batalla y dirijan más eficazmente las ofensivas.
Con el programa de entrenamiento, que comenzó en 2014, se pretendía preparar hasta 5,400 rebeldes este año y otros 15,000 durante los próximos tres años. Se contaba con un presupuesto de quinientos millones de dólares, de los que gastaron cincuenta.
El mes pasado, el Pentágono admitió que apenas “cuatro o cinco” rebeldes entrenados habían regresado con éxito a Siria y combatían activamente al grupo yihadista.
La Casa Blanca y el secretario de Defensa, Ashton Carter, buscaron afanosamente mostrar el cambio como una forma de reenfocar la estrategia para aumentar la presión sobre el EI. Sin embargo, se negaron a especificar cuántos líderes serían armados y entrenados.
PREOCUPACIÓN RUSA
El cambio también refleja una preocupación creciente en el gobierno estadounidense de que la intervención rusa ha complicado el campo de batalla sirio y ha fortalecido al presidente Bashar al Asad.
La CIA ha entrenado desde el 2013 a unos diez mil rebeldes para luchar contra fuerzas de Asad. Aquellos grupos lograron avances importantes contra los bastiones de los alauitas, la secta a la que pertenece Asad, pero ahora están bajo bombardeo ruso.
El gobierno de Barack Obama ha sido muy criticado en el Congreso por el fracaso del enfoque actual en Siria, y dichas críticas han aumentado debido a las poderosas medidas rusas de lanzar ataques de misiles teledirigidos desde buques en el mar Caspio y desplegar aviones de combate y armamento en campos de batalla, acciones que han tomado por sorpresa a Estados Unidos.
Los enemigos políticos de Obama, como el congresista republicano de Texas, Mac Thornberry, que preside el Comité de las Fuerzas Armadas de la Cámara de Representantes, afirman que “el Gobierno ha tenido una política débil e inadecuada contra el EI… Ajustar un programa, aun si fuera exitoso, no resolverá el problema”.
“Hoy, el gobierno de Obama reconoció lo que sabemos desde hace algún tiempo: el entrenamiento de los rebeldes sirios es un fracaso”, dijo la senadora Deb Fischer.
240,000 personas han muerto y millones han huido del país durante el conflicto en Siria, que inició en marzo de 2011. Una revuelta popular contra el régimen de Asad fue reprimida brutalmente y se transformó en guerra abierta.
DESTINO DE DOS GRUPOS
Dos grupos de rebeldes formados y armados por EE. UU. entraron en Siria este año a través de Turquía, pero uno de ellos se desintegró después de ser atacado y el otro entregó gran parte de su equipamiento a Al Qaeda.
Los primeros graduados, un grupo de 54 combatientes, fueron atacados por Al-Nusra en julio y el Pentágono ignora qué pasó con ellos. Se sabe que al menos uno fue asesinado.
Un segundo grupo, de unos setenta rebeldes, fue devuelto a Siria a finales de septiembre y reportes comenzaron a circular en Twitter de que habían desertado o entregado equipamiento militar.
Cada rebelde pasaba por pruebas exhaustivas para determinar su fiabilidad y después por un entrenamiento que lo alejaba durante meses de la urgente misión de luchar contra el EI en un escenario de guerra civil.
Hemos tenido algunos desafíos, así que vamos a poner en pausa el entrenamiento que hemos estado haciendo donde reclutamos a combatientes específicos”.
Christine Wormuth, subsecretaria de Política de Defensa.