A juicio del doctor Roberto Rojas, la observación electoral en Nicaragua no debería estar ni siquiera en discusión, mucho menos pedirle al Gobierno que la garantice.
“El ejercicio electoral y el voto históricamente deben ser una fiesta cívica en Nicaragua. Por tanto, la observación electoral debe permitirse de forma amplia e incluyente”, asegura Rojas, secretario general de las Asambleas de Dios, la congregación evangélica más grande del país, con más de seiscientos mil miembros, según los cálculos de la organización
El doctor Rojas asegura que al gobierno de turno le conviene más que a cualquier otro sector que las elecciones sean observadas ante el ojo de los organismos nacionales e internacionales.
“A nadie más que al Gobierno y al poder electoral les conviene la legalidad y la transparencia de los procesos electorales. Por supuesto que eso le conviene a toda la población que las elecciones sean observadas”, dice Rojas.
FISCALIZADOR
Por su parte, Esler Sobalvarro, miembro de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia, que tiene su sede central en Chile, asegura que todo proceso electoral observado brinda transparencia y tranquilidad al votante.
“La observación es un fiscalizador del proceso que brinda garantías de transparencia, para saber si todo se desarrolló de forma transparente y apegado a la legalidad”, señala Sobalvarro.
Indicó que es de suma importancia que el Gobierno invite a los observadores, tanto nacionales como internacionales, a que vengan al país en las próximas elecciones de 2016. “Que sea observación y no acompañamiento para tranquilidad del votante”, precisó.
Nicaragua celebra elecciones presidenciales en 2016 con un poder electoral acusado de fraguar fraudes a favor del partido en el gobierno.
DERECHO A ELEGIR
En mayo, la Coalición Nacional por la Democracia, que lidera el Partido Liberal Independiente (PLI), dio a conocer una serie de propuestas en temas electorales.
La demanda al presidente inconstitucional, Daniel Ortega, consiste, entre otros puntos, en garantizar observación nacional e internacional, cedulación gratuita, depuración del padrón electoral y reformas al sistema electoral.
Ortega nunca ha respondido a esas demandas, a pesar deque también fueron demandas de la comunidad internacional.