La reducción en el número de personas que integran un hogar, el incremento en la llegada de remesas y posibles mayores ingresos laborales empujaron la pobreza a la baja en los últimos cinco años, la que pasó de 42.5 por ciento en 2009 a 29.6 en 2014, arrojó la estatal Encuesta Nacional de Medición del Nivel de Vida publicada ayer.
Otro factor que incidió en la caída de 12.9 puntos porcentuales de la tasa de la pobreza general fueron los programas sociales (merienda escolar y bono escolar) del Gobierno, que de no haberse implementado, la pobreza hubiese sido dos puntos mayor a la registrada, explicó ayer Carlos Sobrado, especialista en pobreza del Banco Mundial.
SOLO TRES DE CADA DIEZ SON POBRES
La encuesta, con una muestra de 7,510 hogares y realizada por el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide) con el acompañamiento del Banco Mundial, reveló que la pobreza en Nicaragua ahora afecta solo a tres de cada diez personas, las que tienen un consumo anual por 17,011.47 córdobas, es decir 42.5 córdobas por día (1.81 dólares).
En tanto, la pobreza extrema cayó 6.3 puntos, al pasar de 14.6 por ciento a 8.3 por ciento. En la encuesta se consideró como indigente al nicaragüense que tiene un consumo anual por 10,523.92 córdobas, 29.23 córdobas diario (1.11 dólares). LA PRENSA consultó ayer en horas de la tarde a uno de los expositores de la encuesta sobre cuál era el margen de error en la misma, pero no quiso responder.
Por la mañana de ayer, el presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Ovidio Reyes, dijo que las cifras de la encuesta reflejaban que las políticas que se están aplicando se encuentran en la dirección correcta, sobretodo porque están ayudando a elevar el consumo real de los nicaragüenses tanto para los quintiles más bajo (los pobres) como para los altos (los de mayor ingreso económico).
LOS GASTOS QUE MÁS INCREMENTARON
Según la encuesta, en 2009 el consumo promedio nacional per cápita ascendía a 23,669 córdobas anual, incrementándose 33.8 por ciento al término de 2014 para situarse en 31,674 córdobas como media. Fue el gasto de consumo por persona en alimentación, uso de vivienda, servicios del hogar y compra de bienes duraderos los que más se incrementaron en los últimos cinco años.
¿Cómo se movió este aumento en el consumo entre pobres y ricos? Las cifras oficiales reflejan que en promedio este repuntó 33.82 en cada uno de los quintiles de la población. En el quintil uno (donde está el veinte por ciento de la población más pobre) el gasto pasó de 8,097.27 córdobas en 2009 a 10,772.29 córdobas, es decir 33.04 por ciento.
En el quintil cinco (donde está el veinte por ciento de la gente con mejor ingreso en el país) ese se movió 36.43 por ciento, entre 2009 y 2014, al pasar de 52,671.15 córdobas anuales a 71,861.61 córdobas, arrojó la encuesta presentada primeramente al cuerpo diplomático y por la tarde a la empresa privada y académicos.
Sin embargo, pese al derrumbe de la tasa de pobreza por la mejoría en el consumo, el coeficiente de Gini, que refleja la distribución de la riqueza, en el período de referencia apenas se movió una décima al pasar de 0.37 a 0.38.
En ese sentido, Sobrado explicó que “si el ingreso aumenta proporcionalmente para todas las personas, es decir no solamente para la gente rica, sino también para la gente pobre, el Gini no cambia, porque el Gini es el asunto cómo está distribuido el ingreso”.
EL PESO DE CADA FACTOR
En el período analizado, el Gobierno encontró que ahora por cada hogar hay 4.34 miembros en lugar de 4.75 que había en 2009. Sin esta disminución, Sobrado dijo que el aumento del consumo per cápita hubiera sido 22.3 por ciento en lugar de 33.8 por ciento, lo que hubiese ocasionado que la pobreza general se ubicara 34.6 por ciento y no 29.6 por ciento.
En el caso de las remesas, el Gobierno detalla que en promedio un nicaragüense recibió en envío el año pasado, 946 córdobas más que en 2009, lo que garantizó el incremento de 12 por ciento del consumo durante el período analizado, precisó Sobrado.
Si bien todavía los técnicos trabajan para analizar el comportamiento del mercado laboral en los últimos cinco años y su impacto en la reducción de pobreza, Sobrado dijo: “La experiencia internacional en Latinoamérica nos muestra que el aumento en los ingresos laborales tienden a ser el componente principal en las mejoras del bienestar de los hogares”.
En el caso de los programas sociales, el especialista dijo que solo se analizó la merienda escolar y la mochila escolar porque son los que más cobertura tienen a nivel nacional. “La merienda escolar le está dando alimento a las personas, está mejorando el consumo, nosotros medimos el valor de esos productos, y de ahí si usted va a cualquier hogar que tenga niños en la escuela, si le sirve la comida en la escuela le dirán que sí”, afirmó.
COOPERANTES NO PREGUNTARON
Ese mismo aspecto resaltó el representante del Banco Mundial, Luis Constantino, quien calificó como logro “sustancial” la merma de la pobreza, aunque reconoció que el desafío es ahora sacar a casi el treinta por ciento de los nicas que aún quedan en pobreza.
¿Es sostenible esta reducción? Constantino dijo que al menos la experiencia desde finales de la década del noventa, es que la pobreza se ha ido reduciendo, “lo que sugiere que este hecho es sostenible”.
Durante la presentación de los resultados de la encuesta ante el cuerpo diplomático y donantes, ninguno consultó sobre los mismos, pese a que hubo período de pregunta y respuesta.
EL NICA NO POBRE
Los resultados de la encuesta del Gobierno, el economista Adolfo Acevedo lo ilustra así basado en la medición estatal para definir al pobre y no pobre: “Un hogar de una pareja humilde que devenga un ingreso conjunto de doscientos dólares al mes y tiene un hijo, tendría un ingreso per cápita diario promedio de 2.22 dólares (igual a su consumo per cápita diario, si consideramos que consume el cien por ciento de su ingreso) y sus integrantes serían catalogados entonces como no pobres, nos parezca o no a nosotros si esto es ser pobre o no”.
Acevedo agrega: “Observe que los montos definidos 1.11 dólares (pobreza extrema) y 1.81 dólares ( la general) al día, son montos extremadamente bajos”.
“La implicación de esto es que si, por ejemplo, el consumo diario per cápita se incrementa en unos veinte o treinta centavos diarios per cápita para algunos decenas de miles de hogares, ello es suficiente para que una gran cantidad de personas dejen de ser pobres —según esta manera de medir la pobreza—, no según lo que usted o yo podamos imaginar que es dejar de ser pobres”, enfatiza.
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