El general estadounidense que comanda la misión de la OTAN en Afganistán, John Campbell, reconoció ayer que se bombardeó “por error” el hospital de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Kunduz y estimó que después de 2016 se necesitarán en ese país más tropas estadounidenses de lo previsto.
Ante la comisión de fuerzas armadas del Senado, Campbell manifestó la expresión más clara de responsabilidad estadounidense hasta ahora sobre el ataque, que mató a 22 personas —10 pacientes y 12 miembros de la ONG— el pasado fin de semana y fue calificado de “crimen de guerra” por MSF.
El “hospital fue golpeado por error” en un bombardeo estadounidense “solicitado” por los afganos, pero resuelto por Estados Unidos, declaró Campbell. El general había subrayado el lunes en una rueda de prensa que el ataque había sido pedido por las autoridades afganas, provocando la cólera de MSF, que acusó a los estadounidenses “de intentar pasarle la responsabilidad al gobierno afgano”.
CADENA DE MANDO
“Para ser claro, la decisión de realizar un ataque aéreo era una decisión estadounidense, tomada por la cadena de mando estadounidense”, subrayó el general. “Nunca marcaríamos como objetivo de manera intencional una instalación médica protegida”, añadió.
Campbell dijo que no podía dar más detalles sobre lo que ocurrió ni quién pudo haber fallado al no cumplir con los procedimientos para evitar ataques a hospitales y aclaró que debía aguardar el resultado de varias investigaciones.
Hay tres investigaciones —de Estados Unidos, Afganistán y la OTAN— en curso para establecer en qué condiciones se resolvió y ejecutó el bombardeo y el jefe militar prometió “transparencia” sobre sus resultados.
ALTERAR PLAN DE OBAMA
El general Campbell suministró a sus superiores opciones para alterar el plan del presidente Barack Obama de reducir la presencia estadounidense en Afganistán después de 2016, de unos 9,800 efectivos a unos 1,000.
El diario The Washington Post publicó que Campbell presentó cinco opciones para la permanencia de una fuerza de siete mil hombres después de 2016.
En sus 14 años de presencia en Afganistán, Washington ha gastado unos sesenta mil millones de dólares para constituir un ejército nacional afgano.
El secretario de Defensa, Ash Carter, dijo el lunes que el Pentágono presentará opciones a la Casa Blanca y que Obama tomará decisiones al respecto en las próximas semanas.
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