La violencia recrudeció en El Salvador con el asesinato de un sargento de la Policía, quien fue decapitado y su cabeza abandonada en la periferia de la capital, mientras que cuatro presuntos pandilleros fueron ejecutados ayer en una zona rural del occidente del país.
La Fiscalía General confirmó el asesinato del sargento Baltazar Olaizola Díaz, quien desapareció el lunes cuando salió de licencia y nunca llegó a su casa.
Las autoridades reportaron el hallazgo de la cabeza del sargento junto con un carné de identificación dentro de una mochila que fue abandonada en una carretera. Unidades de la Policía realizaron un rastreo por la zona pero no encontraron el resto del cuerpo.
Las pandillas han asesinado desde enero a 52 policías, a un mecánico de esa fuerza, a 15 militares, a seis guardias de centros penales y a un fiscal. En 2014 fueron asesinados 39 policías, en su mayoría cuando se encontraban de licencia.
En otro hecho de violencia, cuatro presuntos pandilleros, entre ellos una mujer, fueron asesinados en una zona rural del municipio de Santa Ana, a unos 56 kilómetros al oeste de la capital salvadoreña.
Los cuerpos, sin señales visibles de heridas de bala o de armas contundentes, fueron abandonados cerca de una carretera y, según la Policía, los tres hombres estaban amarrados de pies y manos y tenían tatuajes alusivos a las pandillas.
689 HOMICIDIOS
El estatal Instituto de Medicina Legal informó que septiembre cerró con 689 homicidios, un promedio de 23 diarios. El director de Medicina Legal, el médico psiquiatra Miguel Fortín Magaña, señaló que en los primeros nueve meses del año se han registrado 4,942 asesinatos, 2,063 más que en el mismo período de 2014 cuando contabilizaron 2,879. Estadísticas oficiales muestran que 2014 cerró con 3,942 homicidios en el país, 1,429 más que el año anterior.
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