Román “Chocolatito” González ha bajado la intensidad de sus guanteos. LA PRENSA/ OSCAR NAVARRETE

Un día con “Chocolatito”

Todos se despiertan ante la nueva alarma. Luis González —papá del tricampeón—, empieza a bailar (todos ríen). Acaba de empezar el día del tricampeón, que sale de su habitación, se cepilla los dientes, reflexiona en su cama, ora y sale erguido hacia el Parque La Sabana.

Es el último en dormirse y el primero en levantarse. Arnulfo Obando, entrenador de Román González ya está despierto. Son las 5:00 a.m. y lo primero que hace es encender el equipo de sonido. Suena una canción ranchera conocida como El Corrido de Sarabia, ese conquistador del cielo.

Todos se despiertan ante la nueva alarma. Luis González —papá del tricampeón—, empieza a bailar (todos ríen). Acaba de empezar el día del tricampeón, que sale de su habitación, se cepilla los dientes, reflexiona en su cama, ora y sale erguido hacia el Parque La Sabana.

“Ahorita sí viene el sacrificio más grande”, dice Luis González, refiriéndose a la pérdida de peso.
El tricampeón mundial sube a una camioneta manejada por Carlos Blandón, más que un apoderado parece un amigo. Ahí lo acompaña Wilmer Hernández, su preparador físico, Carlos Buitrago y Henry Maldonado, sparrings, Mauricio Buitrago, papá de “Chocorrón” y asesor del púgil, y don Luis González.

Román cuenta que tuvo una noche agradable, sin disturbios ni pesadillas. Él tiene la mejor habitación del campamento ubicado en Santa Ana, Costa Rica, en el residencial Río de Oro.
La casa cuenta con una piscina bajo techo, un comedor de madera fina, sofás color café con una suavidad que evoca deleite, cuatro baños acondicionados y una cocina esperando por los mejores platillos.
Pero Román casi siempre permanece en su habitación, rara vez sale, adora estar en su cama, tan grande que el púgil parece un granito de mostaza.

“Chocolatito” ha querido comunicarse con su familia en Nicaragua, pero últimamente la conexión le ha fallado, primero porque no conoce las salidas que se marcan, por ese motivo, relató que fue tratado por una señora. “¡Ideay! Trato de llamar a mi casa, solo marco el número directo, pero mi susto es que me contesta otra señora y me dijo: ‘Qué pensás huevón, deja de molestar’, parecía estar brava”, ríe inocentemente “Chocolatito” y contagia a sus amigos.

En La Sabana, González recorre 12 kilómetros, no se ve cansado, después de acostumbrarse a correr en el Parque Eólico que está a una altura de 1,800 metros y tiene unas pendientes que parecen escaleras al cielo. La Sabana es un simple estornudo para el púgil, pero necesario para la pérdida de peso.

Ya es de tarde y todos se mueven al gimnasio Fight Club donde acostumbraba entrenar Bryan “El Tiquito” Vásquez. Ese gimnasio es el reflejo de profesionalismo.

Esta tarde Román solamente hizo seis rounds de sparring, tres con Maldonado y tres con Buitrago y marcó 119.2 libras. “Antes hacía 12 asaltos, ahora estamos en otro proceso a 12 días de la pelea”, explica Obando.
La noche en Santa Ana cae brumosa, casi de golpe, sin avisar. Ayer no llovió, no hizo frío, está caliente como Managua. Román ya cerca de las 8:00 p.m. permanece en su habitación, nadie lo molesta, y como siempre solo queda el último hombre en pie, Arnulfo Obando. Así continuará el ciclo hasta la partida del equipo a Nueva York, el próximo sábado.

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COMENTARIOS

  1. sagitario
    Hace 11 años

    y deay subió de peso el chocolatito?si estaba en 118 libras,como es eso?

  2. Hace 11 años

    Vamos Romàn, sal con todo no le des tregua, no lo dejes respirar, siempre cauteloso, Viloria pega, pero si te lo llevas a la distancia y combinaciones de frente en los primero 5 raund y el resto le entras con ganchos, jack, y cruzados y sobre todo al hígado, este muñeco caerá antes del 9no raound. recuerda usar tu mejor cintura y veras que no te llegaran muchos golpes, mucha suerte nuestro campeón pinolero..

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