Hasta el momento se contabilizan 131 muertos, según las cifras oficiales, de estos, 38 están identificados (26 adultos y 12 menores) y 52 sin identificar (33 adultos y 19 menores de edad).
La cifra restante (41) corresponde a restos humanos de los que las autoridades hasta el momento no han podido determinar ni el sexo ni la edad.
El alud se registró el pasado jueves por la noche en un barrio al sureste de Ciudad de Guatemala, situado en medio de dos pequeñas montañas, una de las cuales se derrumbó por las lluvias y enterró a más de 25 metros de profundidad 125 casas.
Las esperanzas de encontrar sobrevivientes bajo el alud se desvanecían ayer domingo, mientras el hedor de cadáveres en descomposición se esparcía por el enorme montículo de lodo y tierra.
Los socorristas informaron que las viviendas sepultadas hasta las que pudieron llegar estaban inundadas, lo que dejaba entender que las personas atrapadas en el interior habrían muerto ahogadas.
Con el paso del tiempo hay menor esperanza de encontrar sobrevivientes. “Solo un milagro puede salvarlos”, dijo la rescatista Inés de León.