Desde el inicio del mundo, por medio de la historia hemos visto como los flujos migratorios han transcurrido. Entre los primeros que pudiésemos pensar está la emigración del pueblo hebreo en Egipto. “No hagas sufrir al extranjero que viva entre ustedes, trátenlo como a una de ustedes, ámenlo, pues es como ustedes. Además ustedes fueron extranjeros en Egipto”. Levítico 19-32-34.
Así vemos que diferentes regiones según la influencia geográfica que tuviesen más cercana, propiciaron a las evoluciones de dialectos y regionalismos en las lenguas, como es el caso en las diferentes zonas de Italia.
En nuestra América, y en el mismo Nicaragua identificamos la genealogía de flujos migratorios de diversos países europeos y de Estados Unidos, etc. Los cuales se han unido con las sociedades locales y han aportado fehacientemente en el desarrollo socioeconómico-cultural de nuestro país.
La palabra refugiados (1686) se origina de refugié en francés, con connotaciones religiosas, cuando el protestantismo hughenots fue declarado ilegal .
Migrantes son grupos que buscan mejores oportunidades; educación, trabajo, etc., mientras los refugiados temen persecución, por tener ideas políticas o religiosas diferentes, de sus países de origen. Desde 1951 UN. Refugee Convention, apoya a estos grupos desde la agencia de refugiados de las NU (UNHCR en inglés) brindando comida, refugio y seguridad.
Actualmente las noticias enfatizan la cantidad de miles de migrantes o refugiados que salen de Siria.
“Casi 3,000,000 personas han cruzado el Mediterráneo en lo que va este año, falleciendo casi 2,373 migrantes y refugiados (en estadística) para poder llegar a Europa, 3,000 más que el año pasado… fuente Organización Internacional para Migraciones (IOM en inglés).
Muchas preguntas inquietantes han salido a flor de piel… las cuales deben ser respondidas a la mayor brevedad con una debida sabiduría. Aquí encontramos la disyuntiva de muchas de estas emigraciones: ¿Con qué estatus van a ser admitidos en algunas de las naciones que están abriendo sus fronteras? ¿Son migrantes o refugiados? ¿Cómo actuar con ecuanimidad?
Yo en lo personal he sido una emigrante casi que toda mi vida desde mi adolescencia, habiendo compartido siempre con diversas nacionalidades. Refuerzo mi convicción, que la diversidad cultural es una fortaleza-enriquecimiento, socio-económica-cultural, que a través del tiempo ha demostrado que en vez de restar a una sociedad, aporta eficientemente. Inclusive ha ayudado a solidificar provechosamente, como es la gran nación del norte y otras más.
Desafortunadamente hay ciertos factores que han erosionado dichas sociedades receptoras, las cuales al percibir negativamente a los migrantes crean expectativas y estereotipos que en vez de crear armonía, desunen ocasionando fricciones y por ende racismo y calamidades. Sin lugar a dudas casi todos, en uno u otro momento de nuestras vidas, nos hemos familiarizado con situaciones similares.
Uno de los más terribles ejemplos de estos nocivos sentimientos son los dantescos y maléficos actos de crueldad en contra de los judíos. El Holocausto, con mucho “anguish” y repudio recordamos tan terribles páginas oscuras de nuestra historia…
Hay veces que sentimientos detestables y monstruosos son despertados al percibirse una fructífera prosperidad en grupos de emigrantes.
La multiculturalidad enaltece nuestros orígenes y raíces. Así también encontramos tantos atributos que se han brindado a un sinnúmero de prominentes extranjeros, quienes son orgullo en sus países adoptivos han contribuido exitosamente en el desarrollo de dichas sociedades; científicos, artistas, deportistas, doctores, etc. Mas con inmenso orgullo cito el caso más reciente, el de nuestro papa Francisco, quien nace en Argentina, de padres inmigrantes italianos, siendo un líder revolucionario de amor y paz a nivel mundial ¡Tanti auguri!
Estamos conscientes que el respeto y buen proceder es necesario para que la armonía y paz sean siempre lazos de hermanamiento y de prosperidad.
Hay un punto en este “melting pot”, donde es difícil de pasar la línea entre una u otra nacionalidad; sus comidas, dichos, música, dichos, tradiciones, etc.
En fin su cultura se ha fusionado, para presentarse como una fuerte opción enaltecedora y electiva entre sus comunidades.
¡Donde tú, yo y todos somos migrantes!
La autora es consultora y escritora