Erasmo Ramírez ha vivido los dos picos de la vida a sus 24 años: la cumbre, donde se coleccionan halagos y sobran adulaciones y la caída hacia el tormentoso abismo. Sin embargo, el muchacho rivense pasó del ánimo sepulcral al sueño rosado de un establecimiento en las Grandes Ligas. Se vio al hombre enfrentando a lo que parecía un impostergable dilema, al talentoso y al desorientado, aunque siempre espoleado por la única convicción que hasta hoy es real: ganar.
Ramírez ganó la confianza de todos y más importante de él mismo y eso es lo que vale, ni las noches de pesadillas, ni los temores en la colina, ni la pérdida de su creencia de lo que podía llegar hacer, eso es un amargo pasado ya en el cesto de la basura, ahora es la síntesis de todas las cosas buenas, el acopio de las virtudes.
Erasmo conversó con el destacado cronista deportivo rivense Wilfredo Álvarez, quien en una conversación sustanciosa le confiesa lo vivido y lo que está viviendo con Tampa Bay.
¿Cómo te sentiste al lanzar tu primera temporada completa?
¿Cómo fue que lograste pasar de la incertidumbre a la solidez?
Es que había llegado un momento en donde estaba pensando demasiado en los bateadores. Cuando estaba rookie, solo importaba en dominar no pensaba en lo grande de los bateadores. Y volví a tener ese sentimiento ahora. Estoy rodeado de gente joven y otros veteranos que están pensando siempre que necesito. Cuando lanzo bien me dicen que tipo de mecánica hice y me muestran en los videos lo que me faltó cuando no me fue bien.
¿Qué tanto influyó en vos el cambio de equipo?
Mucho. Nuevo inicio, nuevo equipo, con más experiencia que antes y más enfocado en las cosas que más importan. Cosas fuera del terreno no son importante y ya no influyen en el desempeño y me ha ayudado. Mientras estoy en la loma solo me importa mi desarrollo, me enfoco en lo que vale realmente y es lograr buenas actuaciones.
No se te olvidará el juego sin hit ni carreras que le estabas lanzando a los Yanquis.
No, estoy contento, llegó en el momento oportuno. Venía de cuatro juegos permitiendo cerca de cuatro carreras y tenía una efectividad en esos partidos como de 6.20, pero no era cansancio, pasó que no estaba ejecutando el slider y la selección de picheo de la manera correcta, y después de eso me ayudó, me dio un empujón para terminarlo más fuerte y dejar de salvar disque energía. Es decir, de no tirar 94 millas en el primer inning para tirarlo en el quinto, mejor lo tiro en el primero y después veré que pasa.
Mañana (hoy) enfrentamos a Toronto, que es un equipo fuerte, pero son humanos y mientras mejor ejecute lanzamientos, más chance hay de salir victorioso y no pensar mucho en que son imposibles. Erasmo Ramírez, Lanzador.