Juan Carlos Ocampo Zamora

La destitución de Brooklyn Rivera

El lunes 21 de septiembre fue desaforado y destituido Brooklyn Rivera Bryan, líder de Yatama y presidente de la comisión de Asuntos Indígenas de la Asamblea Nacional. El diputado Edwin Castro propuso la desaforación y en su intervención afirmó, con “documentos” en mano, que Rivera está involucrado en 16 casos de venta ilegal de tierra.

¿Qué significa este hecho cuando hay docenas de muertos por conflictos sobre tierra en comunidades miskitas ubicadas en las riberas de los ríos Wawa y Coco? Es asunto de humanismo, civismo y derechos humanos apelar al diálogo para evitar más muerte, más apropiación ilegal de tierra, más destrucción de la Madre Tierra y sentar precedentes positivos.

Edwin Castro dijo que Rivera había incitado a la violencia y la desestabilización de las Fiestas Patrias recién pasadas. Sin embargo, era sensato no marchar como muestra de respeto para aquellas personas, miskitas y mestizas, que han fallecido, y como estrategia para crear las condiciones de un diálogo sano, en igualdad de condiciones y orientados por los derechos humanos, las leyes de nuestro país y los convenios internacionales sobre derechos colectivos de pueblos indígenas.

La apropiación ilegal de tierra es un problema viejo. En la expansión del problema tienen responsabilidad tanto Yatama como el Gobierno. Si hay suficientes elementos para desaforar a Rivera, tal proceso debió llevarse a cabo una vez solucionado el problema, porque en las mesas de diálogo habría sido evidente para el pueblo costeño la implicación o no implicación de Rivera en lo que se le acusa. El primer órgano civil para desaforar a Rivera es el pueblo costeño. Su desaforación el lunes por la tarde indica que el gobierno no tiene el tacto ni el cuidado por abordar sabiamente los asuntos de la Costa Caribe, u oculta intereses que pronto conoceremos. Indica prepotencia y arrogancia, y muestra que el Gobierno puede usar muchos medios para “debilitar” el movimiento indígena que lucha contra la destrucción de sus territorios. De manera que la desaforación de Rivera dice más de los errores del Gobierno que de los errores de Yatama.

En muchos casos, cuando las comunidades eligen autoridades que no son afines a los intereses del FSLN, estas no reciben su acreditación y el Consejo Regional, actualmente dominado por el FSLN, “pone” a personas allegadas. Fue lo que ocurrió hace unos meses en la zona de Yulu. Esto viola el derecho al consentimiento previo, libre e informado y el derecho a la autodeterminación de las comunidades. Existen casos donde los líderes puestos por el FSLN están promoviendo el alquiler de la tierra, aun cuando los comunitarios manifiestan desacuerdo. También conozco de un territorio cuyo presidente allegado al gobierno ha vendido tierra dentro de un territorio vecino.

Estos hechos demuestran la responsabilidad del Gobierno en el problema. Por tanto, la desaforación de Brooklyn Rivera no permite darle crédito al Gobierno de su buena intención. Si no, ¿por qué envió a fuerzas militares y no a la comisión que prometió? ¿Por qué no ha atendido las emergencias humanitarias que sufren más de 300 familias desplazadas de las comunidades deLa Esperanza, Santa Clara, Francia Sirpi y Río Coco? ¿Por qué no lleva a los tribunales a los políticos FSLN involucrados en la venta ilegal de tierra? ¿Por qué ha prohibido tácitamente a la cooperación internacional a colaborar con los territorios en el saneamiento? ¿Por qué no paga un precio justo por la madera que Alba Forestal saca de las comunidades indígenas? Hay muchos por qués sin respuestas. ¡Quien es sensato podrá sacar sus propias conclusiones!

El autor es ingeniero. Miskito, músico y estudiante de maestría en Gestión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural en el ECOSUR (México). Miembro del Comité Permanente de Pueblos Indígenas del FSC.

Opinión

COMENTARIOS

  1. Charlie
    Hace 11 años

    Hay que ser muy ingenuo, tonto o idiota, para pensar que un solo funcionario, al menos uno, vaya a desobedecer una orden de Daniel Oortega.-

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