Un contingente de representantes de organizaciones de la sociedad civil y políticos opositores pretende viajar a Washington a inicios de octubre para reunirse con el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, y pedirle que coopere para que en Nicaragua se respeten los derechos políticos y civiles y se pueda tener elecciones libres y transparentes en 2016.
“Nosotros esperamos que Luis Almagro, que está resultando ser un hombre con brillos, se pronuncie en el caso de Nicaragua, porque aquí ocurren barbaridades con el orden constitucional y hay fraudes electorales y todos los poderes del Estado están en manos de (Daniel) Ortega”, dijo Fabio Gadea, excandidato presidencial del opositor Partido Liberal Independiente (PLI).
“Es urgente que se restablezca el orden constitucional… aquí lo que hay es una dictadura”, aseguró Gadea.
Gadea y cinco representantes de organizaciones de la sociedad civil le enviaron a Almagro una carta pidiéndole que invoque los artículos 20 y 25 de la Carta Democrática de la OEA, referido a observación electoral y a condiciones para elecciones libres y que también establecen que cuando “se produzca alteración del orden constitucional que afecte gravemente su orden democrático, cualquier Estado Miembro o el secretario general podrá solicitar la Convocatoria Permanente” para observar colectivamente la situación y tomar decisiones al respecto.
INDEPENDENCIA ELECTORAL
Marcos Carmona firmó la carta a Almagro como secretario ejecutivo de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH). Asegura que ante la falta de seguridad jurídica e institucional de Nicaragua, la OEA debe demandar que se respete el orden constitucional democrático.
“Uno de los aspectos que sí nos preocupa dentro de esos procesos es la falta de independencia de un Consejo Supremo Electoral (CSE) que no es transparente y aquí no se puede andar manoseando la voluntad popular”, dijo Carmona.
“El país no resistirá un nuevo fraude electoral”, dijo Violeta Granera, directora del Movimiento por Nicaragua y firmante de la carta.
“Estamos invocando la Carta Democrática, a la cual Nicaragua está suscrita y la OEA debe poner atención a esto. Nicaragua no puede violar estos principios”, planteó Granera.
El CSE es señalado por partidos políticos opositores y organizaciones de la sociedad civil de perpetrar fraudes a favor del partido de Gobierno en los comicios municipales de 2008 y 2012 y en las presidenciales de 2011, así como en las últimas elecciones regionales en la costa Caribe.
SIN CAMBIOS EN PODER ELECTORAL
Roberto Rivas, el cuestionado presidente del CSE, es el ejemplo más claro de la debilidad del sistema electoral nicaragüense. Señalado como responsable de los últimos fraudes electorales, Rivas se prepara para dirigir otros comicios en 2016. El FSLN se aferra a mantenerlo como número uno en el poder electoral.
El Gobierno tampoco ha retomado las recomendaciones de la OEA después de las elecciones de 2011, que sugirió cambios en la Ley Electoral y despolitizar la entrega de cédulas.
La Misión de Observadores de la Unión Europea también recomendó que la Asamblea Nacional eligiera magistrados con probada honorabilidad.
También le solicitó al CSE que eliminara las figuras de coordinador de Centros de Votación y jefe de rutas, que más bien fueron un obstáculo para el proceso de elección. Ninguna de estas recomendaciones ha sido adoptada.
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