Los medios de comunicación que dan cobertura a la visita del papa Francisco a Estados Unidos, destacaron lo ocurrido el miércoles durante el desfile papal en la ciudad de Washington, cuando una niña de 5 años de edad y de origen mexicano, Sophía Cruz, cruzó una valla de seguridad ayudada por su padre para entregar a Su Santidad una carta sobre la situación de los inmigrantes hispanos indocumentados.
Fue un acto de mucho simbolismo en relación con uno de los problemas sociales y humanos más sensibles de los Estados Unidos, como es la inmigración ilegal y la separación de los hijos de sus padres cuando estos son deportados a sus países de origen. Además, el papa Francisco demostró una vez más al mundo su inmensa bondad, al abrazar y besar a la niña Sophía con gran ternura, al momento de recibir su carta.
Pero la significación más importante de ese hecho tan mediático es la de que algo así solo puede ocurrir en un país libre y democrático, como es Estados Unidos. Eso no puede suceder en un país cautivo de una férrea dictadura, como Cuba, donde el papa Francisco estuvo de visita antes de viajar a la tierra estadounidense.
Durante la presencia de Francisco en Cuba algunas personas quisieron acercarse a él para entregarle cartas sobre la falta de libertad, democracia y respeto a los derechos humanos en Cuba, un problema que es tan grande o mucho más que el de los inmigrantes ilegales en Estados Unidos. Sin embargo, esas personas fueron vapuleadas y encarceladas por agentes de la seguridad del Estado de la dictadura de Raúl Castro, cuando en la Plaza de la Revolución de la Habana trataron de saludar al papa y entregarle sus mensajes.
Beatriz Roque, líder y vocera de las Damas de Blanco, fue detenida por agentes de la seguridad del Estado y llevada a la cárcel cuando se dirigía a la sede de la Nunciatura Apostólica en La Habana, a donde según ella había sido invitada por el Nuncio para que pudiera saludar al Santo Padre. Las Damas de Blanco son mujeres católicas que cada domingo asisten a misa en la iglesia de Santa Rita, de La Habana, y luego desfilan algunas cuadras llevando flores en sus manos y pidiendo amnistía para los presos políticos y de conciencia en Cuba. Y todos los domingos también, turbas de partidarios de la dictadura comunista y agentes de la policía y la seguridad del Estado, las ultrajan, las detienen, las llevan a la cárcel y las dejan en libertad pocas horas después, o al día siguiente, como es la nueva estrategia de represión castrista.
Sin duda que en EE.UU. hay muchos problemas de injusticia social, discriminación racial, inseguridad de los inmigrantes irregulares, presiones a los católicos para que acepten las políticas abortistas del Estado, etc. Pero es un país libre y una niña como Sophía Cruz pudo acercarse al papa para poner en sus manos las súplicas de su familia y de todos los inmigrantes indocumentados.
Algo como eso es impensable que pueda suceder en Cuba, país cautivo desde hace más de 56 años de una feroz y mañosa dictadura comunista como demostró ser aún ante la presencia del papa Francisco.