Gran noche

Una “comedia grotesca” en busca de una carcajada “para sobrevivir a los tiempos que estamos viviendo” fue la definición que otorgó el director español Alex de la Iglesia (Bilbao, 1965) a su última película, Mi gran noche, presentada a concurso en la sección oficial del Festival de San Sebastián

Una “comedia grotesca” en busca de una carcajada “para sobrevivir a los tiempos que estamos viviendo” fue la definición que otorgó el director español Alex de la Iglesia (Bilbao, 1965) a su última película, Mi gran noche, presentada a concurso en la sección oficial del Festival de San Sebastián y que ha recibido una cálida acogida por parte de la crítica. Su principal novedad reside en el regreso al cine del cantante melódico Raphael tras décadas de ausencia de la gran pantalla.

La película es una nueva crítica del realizador a los problemas de la actual situación económica y social de España. Un hombre en paro es enviado por la empresa de trabajo temporal a la que está adherido a participar como figurante en la grabación de un programa de fin de año en televisión en pleno agosto.

Allí descubre que cientos de personas como él llevan encerradas días y noches, en un clima de tensión, para culminar el rodaje de un espacio navideño que desea mostrar todo lo contrario.

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