La crisis de los refugiados en el sureste de Europa vivió ayer una jornada de mucho movimiento, en medio de roces diplomáticos, sobre todo entre Croacia y Hungría.
Más de diez mil refugiados llegaron ayer a la frontera de Austria, principalmente con Hungría.
El procedimiento fue el mismo que en las dos semanas anteriores: los refugiados son enviados de un país a otro de forma organizada para al final acabar en Austria, desde donde se trasladarán a Alemania, el deseado destino final de casi todos los migrantes.
El primer ministro croata, Zoran Milanovic, reconoció públicamente que el “plan B” —anunciado para gestionar la crisis migratoria— consiste en “obligar” a Hungría a acoger a los refugiados que entran a Croacia a través de Serbia, llevándolos hasta su frontera.
Budapest afirmó que Croacia ha “mentido a todos” en Europa y amenazó con bloquear el acceso de Croacia a la zona Schengen, de libre circulación comunitaria.
“Si levanta las manos y dice que no puede defender sus fronteras, el gobierno húngaro, cuando se decida su integración dirá que Croacia, con su gobierno actual, no está preparada”, dijo Antal Rogán, líder del grupo parlamentario oficialista.
21 RESCATES
4,500 migrantes que intentaban la travesía hacia Europa desde las costas libias fueron socorridos ayer en 21 operaciones diferentes, indicaron los guardacostas italianos.
Las operaciones se desarrollaron a menos de 40 millas náuticas (75 km) de las costas de Libia. Nueve barcos fueron rescatados, más 12 embarcaciones neumáticas.