Monseñor Silvio José Báez, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, afirmó que el papa Francisco, quien este sábado llega a Cuba en una visita de cuatro días, ha sido un factor determinante en la apertura de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos (EE. UU.), que se mantuvieron congeladas por cincuenta años.
“La sociedad cubana es una sociedad que ha sufrido mucho, no solo a causa de su precaria situación económica y de sus casi inexistentes espacios democráticos, sino por el ambiente de desconfianza que se ha creado en estos años entre los mismos cubanos, la confrontación entre los cubanos que viven fuera de la isla y quienes apoyan al Gobierno y por los actos y estrategias de carácter represivo del régimen de quienes muchas personas han sido víctimas”, expresó el jerarca católico.
El obispo señaló que en el proceso político que actualmente vive la isla queda mucho camino que recorrer, pero insiste en que la Iglesia cubana ha sido una pequeña antorcha de esperanza en medio de la represión del régimen.
“Esta Iglesia, que quizás hubiéramos querido ver que se manifestara más dura con el sistema político, ha buscado abrirse pequeños espacios en la sociedad para no desamparar al pueblo. Se le ha criticado a veces por no haber sido lo suficientemente profética y crítica del régimen, pero ha hecho lo que la historia le ha permitido en cada momento, sin claudicar en su intento de ser una pequeña antorcha de ilusión”, dijo Báez.
LA IGLESIA EN CUBA
La teóloga Michelle Najlis recordó que al comienzo de la revolución cubana durante muchos años se persiguió a los cristianos de diferentes denominaciones.
“Luego eso cambió y ahora, por ejemplo, existe en La Habana un Centro Teológico Ecuménico importante”, destacó.
El primer cambio importante en Cuba, para Najlis, es que el Gobierno dejara de ser un Estado “ateo militante”, donde el ateísmo se practicó como doctrina y fanatismo. Según Najlis, el cambio con la Iglesia comenzó a surgir desde la visita del papa Juan Pablo II en 1998.