Miguel Bosé se caracteriza por la meticulosidad de sus conciertos, pero cuando su nueva gira llegue a Estados Unidos el público se sorprenderá al ver que en el escenario: no habrá absolutamente nada. “Tu primera sensación será, ‘¡Oh, Dios, no acabaron de montar el espectáculo!’”, dijo desde España donde está por terminar su Amo Tour. El 29 de octubre llegará a McAllen, Texas y terminará el 8 de noviembre en San Diego. “No habrá nada (sobre el escenario). Ni un cable, ni un instrumento, ni una presencia, color, nada”.La escenografía de la gira tiene cuatro torres con pan
tallas que dan paso a un concierto donde, de a poco, todo se va construyendo y las cosas y los músicos van apareciendo. Las estructuras empiezan a moverse con imágenes específicas para cada canción y aparecen mundos diferentes que van desde una plaza a un coliseo.
“No es mi gira más cara, pero sí, quizás, la más sofisticada”, dijo Bosé. Antes de llegar a Estados Unidos la gira regresará a México, donde ya tocó en la primera mitad del año, con fechas que van del 8 al 21 de octubre. En los conciertos Bosé planea presentar piezas de Amo, su disco de estudio que es una colección de canciones de pop electrónico donde se trata del amor desde diversas perspectivas.