Hugo Torres, miembro del MRS y general en retiro, ve con preocupación el alzamiento de diferentes grupos armados en el país. Por un lado están los rearmados con fines políticos y por el otro el creciente conflicto entre indígenas y colonos en el Caribe Norte.
Torres además analiza lo que llama “descomposición” del Ejército y la Policía con el gobierno de Daniel Ortega. Dice que al mandatario nicaragüense se le ha hecho más fácil arrastrar su proyecto político a la fuerza policial.
Estima que la responsabilidad del conflicto que hay en el Caribe Norte es una responsabilidad del Gobierno y que se debe actuar con precaución.
Esta semana se supo de los enfrentamientos entre colonos e indígenas en el Caribe Norte, es un tema viejo pero, ¿por qué cree que los indígenas recurrieron a las armas?
Efectivamente es un tema recurrente. A pesar de que con la Ley de Autonomía de las regiones del Caribe, tanto Norte como Sur, se pretendía reivindicar los derechos ancestrales de los pueblos originarios de esa zona del país, en la práctica han sido los intereses de grupos de poder los que desde Managua dictan qué es lo que se tiene que hacer. En el tema de los recursos naturales son intereses no autóctonos, si no de Managua, los que han venido creando una gran contradicción entre los miskitos, sumos, ramas y mayangnas con los pobladores de las otras zonas del país, en este caso con los mestizos y más puntualmente con los colonos, con los que llegan a buscar cómo asentarse en esas tierras a pesar que saben que es prohibido porque saben que son tierras que les pertenecen a estos pueblos originarios. Unos motivados por la necesidad y otros por la ambición, lesionan estos intereses, a tal punto que llegan a manifestarse de forma armada.
¿Hasta dónde ve que pueda llegar todo esto?
Esto puede desencadenar un conflicto armado que no sabemos hasta dónde pueda llevar. Ya cuando vemos imágenes de los pobladores en sus unidades de autodefensa armados como pueden, con fusil militar, cuando vemos que retienen a colonos, que los tienen presos, uno se pregunta hasta dónde va a llegar esto si el Gobierno central no toma cartas en el asunto pero de manera seria. Poniendo un alto a la invasión de estas tierras, poniendo un alto a la depredación de los bosques, donde muchos son allegados al Gobierno, por eso es que vemos salir camiones tras camiones con grandes tucas y productos de esa deforestación y uno dice ¿cómo pueden verlos y que nadie los pare? Es porque están allegados al régimen.
Pero si el Ejército llegara, ¿no complicaría la situación?
Es que ellos interpretan a la luz de sus prácticas ancestrales, a la luz de la Ley de Autonomía, que es a ellos que les corresponde la administración de esas tierras y sus recursos. Depende de cómo llegue el Ejército o la Policía. Si llegan a tratar de imponer por la fuerza el orden, ahí podría desencadenarse un conflicto de otras dimensiones. No vamos a decir que como en la década de los ochenta, porque no existen factores como los de esa época, pero sí se puede crear un conflicto de mayores dimensiones no solo que deje víctimas fatales, sino que reabra heridas que apenas estaban empezando a cicatrizar, de la guerra de los ochenta. Eso sería muy grave.
¿Qué ve que está detonando este surgimiento cada vez más frecuente de gente armada? Ahí están los grupos de rearmados que aparecen en diferentes zonas del país con fines políticos.
Desgraciadamente el régimen de Ortega está empujando al país a un escenario de confrontación. En la medida que va cerrando los espacios de participación política, en la medida en que su intolerancia no cree las condiciones para que el voto se respete o la ciudadanía escoja a sus autoridades; en la medida en que se repiten los atropellos de autoridades locales, en la medida en que se abusa de los pequeños productores al pagarle precios bajos por sus productos, un porcentaje de la población ve que por la vía cívica no hay salida a la situación. Y algunos comienzan a pensar en que no queda de otra que optar por el enfrentamiento armado.
¿Cree que los procedimientos del Ejército, de Nicaragua con los grupos rearmados con fines políticos son correctos? Hay casos polémicos donde se menciona al Ejército como el de la mochila bomba de Pantasma.
Mire, ahora como existen los teléfonos celulares y los teléfonos que transmiten imágenes al instante y sonidos al instante, es difícil poder vender versiones que nieguen las informaciones transmitidas a través de estos medios. Entonces, es muy difícil que las versiones creadas por los órganos policiales o militares puedan prevalecer. Es difícil hacer creer que todos son grupos delincuenciales. Yo no digo que no haya uno que otro grupo delincuencial, pero otros son grupos con motivaciones políticas y eso no se puede tapar con un dedo. En la medida que la población tenga la sensación que está siendo agredida, la irritación crece.
Hay gente que dice que se hicieron ejecuciones desde operativos clandestinos, aunque el Ejército los niega.
Bueno, eso no lo sé. Pero las consecuencias son que la confianza en la institución policial y del Ejército se empieza a perder. Y en la medida que estos patrones se repiten con más frecuencia, esa confianza se va erosionando rápidamente. La desconfianza se puede pasar a la animadversión, es decir, a pensar en enfrentarlos para resguardarse, para salvar sus vidas y sus bienes. Nos costó lograr confianza en esas instituciones. Aunque se ha deteriorado más rápido la Policía.
¿Cuál sería la forma correcta de proceder con estos grupos armados?
Pues la responsabilidad principal no es del Ejército, es del gobierno de Daniel Ortega. Debería de comenzar por abrir los espacios políticos, debería de comenzar por cosas tan elementales como crear instancias de cedulación en los municipios. Debería de comenzar por crear las condiciones para que haya elecciones creíbles en el 2016 y 2017.
¿Ve que la Policía y el Ejército pasan por una crisis institucional?
El propósito de Daniel Ortega y su familia es arrastrar al Ejército, de la misma forma que lo ha hecho con la Policía, a su proyecto político. Lo ha logrado jalar un buen trecho. No ha habido la mayor voluntad de resistencia en la jefatura del Ejército, también es lamentable. Es una institución que fue difícil construir y que iba rumbo a un proceso cada vez mayor de profesionalización. Si perdemos al Ejército la situación en Nicaragua va a ser mucho más grave de lo que ya es. Ortega procura tener con el Ejército y la Policía, lo que los Somoza tuvieron con la Guardia Nacional.
Decía que la Policía se ha deteriorado más rápido que el Ejército, ¿cree que eso es lo que está provocando que actúen como lo han hecho en los últimos días?
En la medida en que la voluntad de Ortega sea mantenerse a sangre y fuego en el poder junto con sus allegados, en esa medida va a continuar utilizando a la Policía como cómplice de sus fuerzas de choque y encubridora de sicarios como el que actuó en Metrocentro la semana pasada. En esa medida se vuelve muy difícil pensar que este proceso de descomposición de la Policía se pueda revertir a corto plazo.
¿Qué opina del actuar de la Policía en los últimos sucesos?
Desgraciadamente hay que lamentar que la Policía fue arrastrada al proyecto político de Daniel Ortega y su familia. Aquella Policía Nacional de la cual nos enorgullecíamos, ya es historia. Y es triste decirlo porque es una Policía construida con la sangre de miles de nicaragüenses. Y la mejor forma de querer a esa Policía es denunciando sus abusos, siendo críticos con ella, cuando haya que serlo. Lo que pasa es que cada vez son más los hechos donde la Policía se ve encubriendo hechos delictivos que impide verla como buena.
¿Pero puede volver la Policía por el camino que se consideraría correcto?
Si lográramos un cambio de régimen sí. Porque sabemos que hay cientos de oficiales de la Policía que no están de acuerdo con lo que está sucediendo. Hay cientos de oficiales que sienten vergüenza, pero por un asunto de correlación interna esas opiniones no salen a flote. Pero si logramos un cambio de régimen podríamos rescatar a la Policía de su debacle total.
Ahora, ya de cara a las elecciones del 2016, siendo un partido pequeño, ¿qué puede lograr el MRS?
El MRS ha logrado grandes hazañas. Nos quitaron la personería jurídica en el 2008 después que habíamos inscrito candidaturas en el 92 por ciento de los municipios del país y eso asustó a Ortega. Vieron que somos un partido en rápido crecimiento. Creyeron que el MRS se iba a ir a su casa y que iba a desaparecer y que algunos del MRS iban a regresar al Frente (Sandinista). Nada de eso ocurrió. Nos quitaron la personería jurídica pero no la personalidad política.
¿Ya no van a continuar solicitando su personería jurídica?
Estamos reclamando la que nos quitaron. Podríamos también buscar una nueva personalidad jurídica a través de un proceso nuevo. Pero seguimos reclamando en el mismo proceso. Desde el 2008, estamos esperando que la Corte Suprema de Justicia se pronuncie.
¿Cuál sería la estrategia que van a desarrollar para las elecciones del próximo año?
Nosotros estamos en este momento reclamando para que se creen las condiciones de las elecciones. Estamos reclamando cambios para que pueda haber elecciones creíbles y con algún grado de transparencia. Estamos peleando por cosas tan elementales como la cédula. Estamos luchando porque se limpie el padrón electoral y se saque a los muertos, a los que se han ido del país, a los menores de edad y además que muchos de ellos votan varias veces. Cosas que son tan normales en otros países, en Nicaragua se convierten en grandes objetivos a conseguir. Y estamos pidiendo la observación nacional e internacional. Le enviamos una carta al secretario de la OEA, al señor Almagro, solicitándole sus buenos oficios para que gestione ante el gobierno de Daniel Ortega la acreditación de una misión de la OEA en Nicaragua.
¿Buscarán una nueva alianza o mantendrán la que ya existe con el PLI?
Nosotros tenemos una alianza parlamentaria con el PLI. Una alianza política, tanto en la Asamblea Nacional como en el Parlamento Centroamericano. Esa alianza se mantiene y estamos en acercamientos, en conversaciones, partiendo de un primer punto, de la unidad en acción para poder crear las condiciones para elecciones creíbles.
Y en estas alianzas que hacen con el PLI, ¿a quién le ha convenido más?
Le ha convenido a la nación. Le ha convenido a los intereses del país porque aquí el mayor peligro para todos es la consolidación de este régimen dictatorial.
¿El MRS está buscando cómo desestabilizar al gobierno de Daniel Ortega?
Nosotros no estamos buscando cómo desestabilizar, estamos buscando cómo derrocar al gobierno de Daniel Ortega. Por la vía legal, por la vía de la Constitución y de la Ley.
¿Una lucha armada está en sus planes?
No lo está. Y lo hemos dicho muchas veces, no son tiempos de luchas armadas.
¿Qué tan difícil es para ustedes la relación con el empresariado?
Nosotros tenemos buenas relaciones con la mayoría de empresarios del país…
Con el Cosep por ejemplo.
Últimamente no hemos tenido la mejor relación pero no por voluntad nuestra. Ellos se han alejado un poco.
¿Por qué?
No sabemos. Algunos voceros oficiosos del régimen que están en el sector empresarial dicen que el MRS es enemigo de los empresarios lo cual es una falsedad absoluta, absurda además.
¿Y a qué cree que se deba eso?
A lo mejor hay prejuicios infundados. Precisamente les han calentado la cabeza estos voceros oficiosos que seguramente tienen sus propios intereses.
PLANO PERSONAL
Hugo Torres tiene 67 años. Tres hijos biológicos y dos no biológicos. Es divorciado. Le gustan los deportes, aunque no es experto, es seguidor del Barcelona y también del Atlético de Madrid. Además le gusta el beisbol, siempre va con los equipos que lleven a un nicaragüense. También practica deportes. Dice que sigue usando la misma talla de pantalón de hace 25 años y que le gusta hacer chistes.
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