Las intervenciones del Patronato Nacional de la Infancia (PANI) en familias nicaragüenses con niños en condiciones vulnerables, aumentaron durante el primer semestre del 2015, cuyas cifras ya se acercan a la totalidad del 2014.
Según las estadísticas, durante el primer semestre de este año el PANI intervino en 3,581 casos de niños nicaragüenses bajo vulnerabilidad en sus familias. La entidad interviene por denuncias recibidas e inicia el proceso especial de protección cuando es una situación de alto riesgo para la persona menor de edad.
En ese proceso puede dictar una resolución, mediante la cual separa a los menores de edad de su familia por un plazo máximo de seis meses que puede ser prorrogado por seis meses más, pero ordenado por un juez.
Según los datos, hasta junio anterior un juez ordenó la separación temporal de sus familias a 807 niños nicaragüenses.
Esa cifra se suma a 1,551 niños nicaragüenses cuyos procesos especiales de protección culminaron en ese semestre y los menores fueron enviados a otras familias.
También, en ese mismo periodo 1,223 menores nicaragüenses más fueron ubicados en albergue institucional o alternativas de protección privados (ONG).
El año pasado, la cifra total de hogares nicaragüenses intervenidos por el Patronato fue de 3,169.
AUMENTAN DENUNCIAS
Sin citar las estadísticas de niños nicaragüenses, el aumento de denuncias y casos de violencia infantil en Costa Rica sigue preocupando al Hospital Nacional de Niños (HNN), institución que ve cómo desde el año 2006 se duplicaron las agresiones.
La directora interina del HNN, Olga Arguedas, informó que para el año 2006 este centro médico registraba cinco casos diarios de violencia infantil y en 2015 el promedio cotidiano es de diez denuncias.
“A nosotros nos preocupa que el número de casos de violencia confirmados se ha duplicado en este tiempo”, expuso la doctora.
NEGLIGENCIA EN EL CUIDO
“La forma más común de violencia que se detecta acá en el HNN es la negligencia, lo que significa ausencia de un adecuado cuido parental. Hay incidentes como las quemaduras, intoxicaciones y las caídas que son manifestaciones de negligencia, porque significa que no hubo un adulto presente que tuviera un comportamiento racional para evitar que un niño tuviera una lesión”, añadió.
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