Aunque el país tenga el “mejor marco jurídico para garantizar la seguridad alimentaria de la población”, es indispensable establecer la estructura institucional requerida para su implementación, principalmente por los efectos provocados por la sequía en la producción de alimentos.
Según “datos proporcionados por la Asamblea Nacional hace un par de semanas solo en 53 municipios (de los 153 que tiene el país) se han formado las comisiones que establece la Ley de Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional (Ley 693)”.
La existencia y correcto funcionamiento de estas comisiones, que deben ser integradas por todos los actores del municipio, son fundamentales, porque de acuerdo con la ley ahí se debe definir qué porcentaje de los presupuestos municipales debe destinarse a la producción de alimentos y articular todas las estrategias para garantizar la producción de alimentos. Estas deben crearse a nivel departamental y nacional.
Blanca Lidia Torres, del comité técnico de la Federación Agropecuaria de Cooperativas de Mujeres Productoras del Campo de Nicaragua (Femuprocan), dijo que las comisiones que ya están formadas no necesariamente están funcionando.
Ante la situación provocada por los efectos del cambio climático, Femuprocan junto con la Alianza por el Derecho a la Alimentación en Centroamérica y otras organizaciones de productores, demandan la formación de estas instancias, pero también la asignación de los recursos para garantizar la producción de alimentos.
“Si los productores logran tener además de la tierra los recursos para producir, la asistencia técnica y la infraestructura para enfrentar el cambio climático, tendrán mejores niveles productivos, mejores ingresos y excedentes de alimentos cuya venta mejorará su nivel de vida”, dijo Torres.
MERCADOS RURALES DEFICIENTES
Otro aspecto que pone en riesgo la seguridad alimentaria de la población es la baja productividad del sector agrícola.
Esto implica que “los salarios mínimos en Nicaragua y toda Centroamérica continúen por debajo de lo que cuesta la canasta básica alimentaria. No hay manera que la gente pueda comer bien con esa productividad y esos salarios tan bajos y no le hemos puesto atención ni a los mercados laborales ni a la baja productividad”, dice el consultor Aldo Hurtado.
“Mientras no se replantee la ruralidad y la productividad que tenemos, año con año vamos a tener que salir corriendo a atender a poblaciones vulneradas. Eso hay que hacerlo, pero también pensar en un nuevo desarrollo rural”, dijo Hurtado.
Ver en la versión impresa las páginas: 2 C