La decisión de Standard Poor’s de rebajar la deuda de Brasil al nivel de basura el 9 de septiembre golpeó a la clase política del país donde más le duele. Durante meses, los rebeldes del gabinete de la presidenta Dilma Rousseff y los líderes de la legislatura constantemente dividida desairaron los llamamientos a la cordura fiscal en nombre del progreso social y el desarrollo.
El resultado fue trabar las iniciativas de austeridad del ministro de Finanzas, Joaquim Levy, obliterar el superávit fiscal primario y llevar al gobierno por primera vez en un cuarto de siglo a burlarse abiertamente de la austeridad fiscal proponiendo gastar por encima de sus medios en 2016. Brasil enfrenta su mayor recesión en 25 años, una deriva de la política y ahora un déficit en su reputación que amenaza desbaratar años de prosperidad y avances sociales.
Los duros del gobierno de Rousseff hicieron todo lo posible por minimizar la rebaja. En el Congreso, Jose Guimaraes, líder parlamentario del gobierno, fue más categórico: “¿Piensan que estoy preocupado porque una agencia del fin del mundo despotrica contra nosotros?”, dijo Guimaraes el miércoles, según O Globo.
¡Qué diferencia pueden hacer unos pocos años! En 2008, cuando Brasil estaba en una buena racha, y Standard Poor’s promocionó la deuda del país a grado de inversión, los mismos funcionarios de gobierno fueron efusivos. “Si la traducimos [la nota más alta] al lenguaje que los brasileños pueden entender, Brasil fue declarado un país serio, con políticas serias, que cuida sus finanzas y es digno de la confianza internacional”, dijo el entonces presidente Luiz Inacio Lula da Silva.
PAÍS ENFERMO
Con la economía en vías de contraerse dos por ciento este año y con el desempleo y la deuda en consumo en un pico máximo, Brasil puede ser descrito en forma más apropiada como el líder de los mercados sumergidos y el enfermo de los BRICS, el club de países en desarrollo de gran tamaño –Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica- a los que en su momento se atribuyó el liderazgo del crecimiento mundial.
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