Brasil es basura nuevamente. Transcurridos siete años desde que Standard Poor’s elevó la calificación crediticia del país a grado de inversión, reflejando la creciente influencia de los mercados emergentes, la economía más grande de América Latina perdió su aclamada designación
La decisión adoptada por S&P a última hora del miércoles de rebajar un nivel la calificación de Brasil hasta BB+ con una perspectiva negativa, pone de relieve el agravamiento de sus perspectivas económicas y políticas, así como también los problemas que aquejan a otros países en desarrollo, como China y Rusia.
La medida de la calificadora fue una respuesta a la incapacidad de la administración de la presidenta Dilma Rousseff para mantener la bonanza económica que vivieron los brasileños durante la mayor parte de la última década. Ahora, el país enfrenta la recesión más profunda en un cuarto de siglo, un déficit fiscal creciente, una investigación amplia por corrupción y una coalición gobernante fracturada.
La rebaja pone en peligro la capacidad de Rousseff para evitar un deterioro mayor. También reaviva las versiones sobre el futuro de su ministro de finanzas, Joaquim Levy. Su mandato consistía en apuntalar las finanzas de Brasil y evitar la rebaja de la nota de este miércoles.
“El único logro mayor de los últimos diez años fue obtener ese grado de inversión”, dijo Wilbur Matthews, máximo responsable ejecutivo de Vaquero Global Investment LP en San Antonio, Texas, que tiene a su cargo deuda de mercados emergentes. “Se pensaba que lucharían con más fuerza” por mantenerla.
Envalentonados por las acusaciones de que Rousseff manejó mal la economía, miembros de la oposición y las voces críticas dentro de su gobierno se rebelaron en los últimos meses contra las propuestas de incrementar las cuentas fiscales con subidas de impuestos y recortes en el gasto.
La rebaja de la nota tiene lugar en un momento particularmente difícil. La popularidad de Rousseff se halla en un mínimo récord a raíz de una investigación por corrupción que supuestamente se produjo mientras ella era presidenta de la compañía petrolera estatal. Esto contribuyó a impulsar los pedidos de juicio político en su contra y desató una ola de protestas en todo el país.
“Esta noticia de hoy agrava aún más la situación política”, dijo Roberto Padovani, economista principal en Banco Votorantim SA en Sao Paulo. “No me gusta hablar de la posibilidad de juicio político o de renuncia, pero la crisis política está siendo un problema para la política económica”.
REAL CON MAL DESEMPEÑO
El real brasileño ya es la moneda con peor desempeño en los mercados emergentes este año, después de caer treinta por ciento frente al dólar. Los rendimientos de los bonos locales del país se hallan cerca de máximos récord, en tanto el riesgo de sus bonos alcanzó un pico en seis años esta semana medido por la negociación en permutas de incumplimiento crediticio.
Brasil es el segundo país de los llamados BRIC que S&P rebajó a basura en medio de una contracción en los precios de las materias primas. Ahora comparte el mismo nivel de calificación que Hungría, Indonesia y Rusia, que fue rebajada en enero, conforme la escala de S&P.