Juan Vega Gon zales

Salir del clavo

La reflexión tiene que ver con que no había suficiente motivación en el perro para moverse a otro lugar para dejar de sufrir/ser lastimado, a pesar de que nada lo ataba a ese lugar; era más la fuerza de la costumbre, unida a la falta de motivación y miedo a cambiar para moverse y dejar de sufrir.

Escuché recientemente una historia sobre una persona que pasaba por una calle donde estaba un perro tendido en la puerta de una casa, que constantemente se quejaba de dolor. En cierta ocasión le preguntó al dueño de la casa que porque el perro lloraba, a lo que el dueño respondió que donde el perro se echaba había un clavo; pero que como el perro ya se había acostumbrado a estar en ese lugar no se movía, a pesar de que nada se lo impedía. “El clavo lo molesta; pero no lo molesta tanto como para cambiarse de lugar”.

La reflexión tiene que ver con que no había suficiente motivación en el perro para moverse a otro lugar para dejar de sufrir/ser lastimado, a pesar de que nada lo ataba a ese lugar; era más la fuerza de la costumbre, unida a la falta de motivación y miedo a cambiar para moverse y dejar de sufrir.

Más allá de nuestros conocimientos y habilidades son nuestras actitudes y hábitos los que moldean nuestros estilos de comunicación, manejo de emociones/autocontrol, autoconfianza y cuidado de relaciones que son los que en última instancia determinan nuestro éxito personal y empresarial.

Tenemos dos cerebros: uno intelectual (lógica, conocimientos y habilidades) y el otro emocional (actitudes y hábitos). El pensamiento emocional es mucho más activo y suele tomar control de nuestras actitudes, decisiones y reacciones, a veces con consecuencias dolorosas para las relaciones de nuestro entorno.
Pensar en nuestras emociones y sentir sobre nuestros pensamientos nos ayuda a moldear nuestras actitudes, decisiones y comportamientos.

El secreto de la inteligencia emocional (factor clave del éxito personal y empresarial), está en que el pensamiento puede moldear nuestras emociones permitiendo mejorar nuestras actitudes y relación con los demás.

El proceso de control de emociones implica tres etapas:

1. Haga una pausa sobre las emociones que siente en un momento de dificultad, para analizar cómo se siente y por qué se siente de esa forma. Evalué qué las genera y con qué actitudes y valores están relacionadas esas emociones.

2. Controle las emociones con el pensamiento, expresando y replanteándolas para poder hallar su tranquilidad emocional. Separe el problema de la persona, piense antes de responder y piense con actitud positiva, de qué manera ambas partes podrían ganar. Enfóquese en las oportunidades para que usted esté bien y la otra parte esté bien.

3. Mejore sus actitudes y comportamientos considerando que en la interdependencia entre dos personas, uno más uno pueden sumar más de dos. Implica reevaluar su relación y su consciencia hacia sus propias emociones y hacia las emociones del otro.

(*)[email protected] – Aprende más en: www.123libertadfinanciera.com

Economía

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