La selección de futbol de México entró ayer a un periodo de calma en los tiempos agitados que pasa al tener un técnico temporal y un horizonte que termina el 10 de octubre, cuando jugará con Estados Unidos por el pase a la Confederaciones de Rusia 2017.
Los empates ante Trinidad y Tobago (3-3) y, sobre todo, el 2-2 con Argentina en los amistosos del mes de septiembre, dejaron un buen sabor de boca a jugadores, al seleccionador Ricardo Ferretti y también a los aficionados, expertos y directivos.
Ferretti tomó el banquillo para cumplir la agenda de amistosos y con la meta de medirse a EE.UU. por la Confederaciones 2017, la única que tiene esta selección que todavía no piensa en las eliminatorias mundialistas de la Concacaf.
El brasileño dejará al Tri, si no cambia de parecer, tras el amistoso con Panamá del 13 de octubre, un mes antes del inicio de la cuarta fase de las eliminatorias de la Concacaf en las que México integra el grupo A con Honduras, Canadá y El Salvador.
El seleccionador que tomará el banquillo después del Tuca Ferretti, tendrá poco tiempo para preparar al equipo para las eliminatorias.
La búsqueda del técnico y el partido con Estados Unidos ocupan todo el espacio de la selección mientras que en el campo de juego el equipo tiene el tiempo justo para ganar el boleto para la Confederaciones y disputar las eliminatorias.
Después de las bajas y cambios que se afrontaron en esta convocatoria, tres jugadores lesionados y tres bajas por asuntos administrativos, Ferretti anunció que todo se hará con tiempo para que el seleccionado prepare el juego crucial ante Estados Unidos.
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