“Operación Mokó”. Así denominaron los indígenas del territorio Li Auhbra —Río Coco arriba, en el municipio de Waspam—, a un ejercicio de desalojo de siete familias que estaban asentadas en las faldas del cerro Mokó, en la Región Autónoma del Caribe Norte.
Líderes indígenas reportaron a LA PRENSA que 37 personas foráneas fueron expulsadas ayer, y llevados bajo vigilancia armada por las denominadas “autodefensas comunitarias”, a la comunidad de Nueva Esperanza, donde los tienen retenidos.
Los indígenas informaron que en el operativo hubo disparos de ambas partes. La “ofensiva” continuaba ayer, y para hoy los miembros de 23 comunidades de la región anunciaron el despliegue a otros asentamientos de colonos radicados en territorios indígenas.
Las autoridades policiales no se pronunciaron ayer sobre los hechos que se están registrando en el río Coco.
EJÉRCITO PIDE DIÁLOGO
El Ejército de Nicaragua sí lo hizo y llamó al diálogo a las partes involucradas en el conflicto que se desarrolla desde hace más de cinco años en la profundidad del territorio nicaragüense.
“Nosotros apuntamos que estas cosas no sean resueltas por la fuerza por ninguno de los sectores involucrados, ni estamos con la idea de usar la fuerza, sino que por el contrario, buscar mecanismos de diálogo y acercamiento para encontrar una solución”, dijo al respecto el jefe del Ejército de Nicaragua, general Julio César Avilés.
Al menos setenta indígenas de la comunidad miskita de Wanky Li Auhbra se organizaron el pasado fin de semana con armas de diferentes calibres, incluyendo fusiles AK47 y AR15, para desalojar a colonos del interior del país que según ellos, invaden los territorios indígenas, destruyen y contaminan el medio ambiente donde residen los indígenas.
Sobre la portación de armas de fuego en la zona, el general Avilés reconoció que vieron escopetas y armas de cacería, situación que a su criterio podría poner en problemas ante las autoridades a los indígenas “ya que ninguna lucha debe hacerse por la fuerza”. “Por nuestra parte seguiremos enfocados en el plan de la cosecha cafetalera, contra el abigeato y con la presencia del Batallón Ecológico en las zonas que requieran protección”, explicó escuetamente Avilés.
ZONA CANDENTE
En las últimas dos semanas, en esa zona del Caribe, se reportan tres muertos y siete heridos por armas de fuego en choques entre colonos e indígenas, confirmados por las autoridades policiales de Bilwi, Puerto Cabezas.
Fuentes del Gobierno Regional del Caribe Norte confirmaron que organizaciones de derechos humanos y de la sociedad civil, líderes religiosos y autoridades municipales de Waspam y Bilwi, junto con autoridades gubernamentales, buscaban movilizarse a la zona.
“La idea es garantizar la seguridad de 37 personas detenidas por los comunitarios, entre ellos niños, mujeres y hombres”, confirmó el alcalde de Waspam, Alex Fernández.
El Gobierno regional analiza la posibilidad de una cohabitación en el territorio y la convivencia pacífica en las comunidades, según el director de la Comisión Nacional de Demarcación de Tierras Indígenas, Rigoberto González Garbath, quien afirmó que “este gobierno es sensible a la problemática social de todos los nicaragüenses y no pueden mandar a la calle a las familias nicaragüenses”.
URGE UNA RESPUESTA DE CONSENSO PARA EVITAR DERRAMAMIENTO DE SANGRE
Jader Lewis Mendoza, experto en el tema de gobernanza territorial en el Caribe Norte, dijo a LA PRENSA que el conflicto urge de una solución de consenso.
“Tanto los indígenas —en la autodefensa de su patrimonio colectivo—, como los campesinos que inmigran, son consecuencia del despojo que sufren por ofertas de terratenientes en el resto del país. Estos conflictos no deben manejarse como enfrentamiento de indígenas contra bandas delincuenciales, es un problema agrario estructural”, dijo Lewis.
El analista dijo que la Costa Caribe está subsidiando con los territorios indígenas la crisis que provoca la nueva reagrupación de tierra en los departamentos de León, Chinandega, Granada, Carazo, Rivas y el norte del país supuestamente por nuevos grupos económicos.