El expresidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, esperará en la prisión de un cuartel militar hasta que un juez determine —en diciembre próximo—, si existen motivos para enjuiciarlo por un caso de corrupción aduanera, decretó ayer el Juzgado B de Mayor Riesgo.
El titular del juzgado, juez Miguel Ángel Gálvez, resolvió dejar al exmandatario en prisión preventiva, mientras el Ministerio Público (MP) concluye con las investigaciones en un plazo de algo más de tres meses, que vence el próximo 7 de diciembre.
El expresidente es acusado por la Fiscalía de asociación ilícita, caso especial de defraudación aduanera y cohecho pasivo. Será el próximo 21 de diciembre cuando se inicie la audiencia para determinar si se enjuicia o no a Pérez, que renunció la semana pasada a la Presidencia de Guatemala.
EVITAR OBSTACULIZACIÓN
El juez explicó que lo “prudente” es ordenar la prisión preventiva de Pérez Molina ante el riesgo de fuga y de que obstaculice la consecución de pruebas por el cargo que ocupó.
Gálvez agregó que el peligro de que Pérez Molina pueda destruir, ocultar o modificar pruebas, existe; porque aún falta que se capture a por lo menos 14 integrantes de la red de defraudación aduanera. No obstante, reiteró que esta medida es cautelar y no definitiva.
“FRUSTRADO”
Pérez Molina, de 64 años, dijo tras la audiencia estar “frustrado” con la Justicia de su país, y expresó su disconformidad con la decisión del juez de mantenerlo en prisión.
“Si esto me está pasando a mí como presidente, qué le puede pasar a otro guatemalteco?», cuestionó el expresidente.
“No he evadido nada. He dado la cara en todo. No he participado en ninguna estructura criminal. Me siento tranquilo. Confío en que esto tiene que aclararse”, declaró el exmandatario.
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