Carlos Matamoros, hermano de Samir Matamoros, el llamado “Pistolero de Metrocentro”, dijo tener “dudas y confusión” luego de oírlo implicar a la directora del Ceprev, Mónica Zalaquett, de quien dice tenía muy buenas relaciones con su hermano y lo sacó del mundo de las pandillas “y lo enderezó”.
“Están especulando que fue el Frente que lo ha estado preparando o que fue la señora (Mónica Zalaquett), quien solo le dio un cuaderno y un lápiz para la no violencia. Por eso uno se asusta y queremos explicaciones”, dijo Matamoros.
Matamoros relató que desde que su hermano fue detenido el miércoles pasado, la Policía no les ha permitido verlo ni los ha dejado pasarle alimentos, lo que dicen es una violación a sus derechos.
Yo como familia,
como su hermano que soy, no sé qué pensar. Me voy a la Policía a ver cómo está y no me dicen nada. Queremos explicaciones”.
Carlos Matamoros, hermano
de Samir Matamoros.
Según Carlos Matamoros, su hermano nunca estuvo involucrado en actividades político partidarias, al contrario, relató que han tenido diferencias con el Frente Sandinista en el barrio, quienes les pidieron que destruyeran su casa, construida por una ONG, para poderles dar unas láminas de zinc.
Sin embargo, algunos vecinos relataron a LA PRENSA, el viernes pasado, que a Samir Matamoros lo llegaban a traer en motocicletas y camionetas sin placas y andaba en actividades de los CPC del barrio, pues había sido reclutado por la Juventud Sandinista del Distrito VII junto con otros jóvenes del barrio.
Samir Matamoros salió de las actividades de pandillas dos años después de haber ingresado a ellas, relata su hermano. Fue cuando ingresó al Centro de Prevención de la Violencia (Ceprev) que su vida empezó a cambiar.
A partir de ese momento empezó a ayudar a las personas de su barrio y de algunos aledaños y logró sacarlos de la vida delincuencial, relata con orgullo su hermano.
“Lo rescataron y después él andaba rescatando. Se le notó un súper cambio, lo hicieron un mejor sujeto. A los mismos del grupo de él se los llevaba a las charlas”, recuerda.
Sin embargo, Samir nunca le dijo a la familia que se había retirado del Ceprev. Su hermano dice que él pensaba que todavía seguía trabajando en el centro y por eso el hermano se pregunta: “¿Cómo es posible que esta señora lo cultivó para los caminos buenos y ahora dicen que lo contrató para disparar? Yo no entiendo, no entiendo”, lamenta.
PANDILLAS Y POLÍTICOS
Para el analista Roberto Cajina, el reclutamiento de jóvenes de pandillas para actividades de partidos políticos no es asunto nuevo.
Recuerda que desde los tiempos del expresidente Arnoldo Alemán se daban estos hechos, pero resalta que el Gobierno actual lo ha utilizado de manera generalizada.
“De hecho el proceso de desmovilización y reinserción de las pandillas que tenía la Dirección de Asuntos Juveniles de la Policía se vio frenado en la medida en que los que hacían los operadores políticos de Ortega en los barrios era contactar a los jóvenes desmovilizados para llevarlos a otro tipo de violencia. Es decir, de la violencia social a la violencia política”, explica Cajina.
Dijo que a cambio de esto se les entregaban camisetas o dinero. Y advierte que es contraproducente que se utilice a los jóvenes activos o no en las pandillas, porque “les dan una sensación de impunidad. Es decir, que pueden garrotear a la gente en las manifestaciones de los adversarios de Ortega y que la Policía estaba enfrente y no les decía nada”.
Desde el 2008, LA PRENSA ha publicado denuncias de vecinos de diferentes barrios de Managua que se quejaron del reclutamiento de pandilleros por parte del Frente Sandinista.
Algunos llegaron a relatar que se les ofrecían pagos de 100 a 600 córdobas y no ser denunciados a la Policía a cambio de participar en las actividades partidarias, generalmente las más violentas. También se les entregaba pasamontañas y camisetas con leyendas de “amor y paz”.
Desde ese entonces, diferentes grupos que trabajaban con jóvenes de pandillas advirtieron del riesgo que se corría con esta práctica y en el tiempo las consecuencias podrían ser peores.
Roberto Samcam, exmayor del Ejército en retiro, advierte que a largo plazo habrá un deterioro de la seguridad ciudadana, porque los pandilleros creen que tienen “impunidad por trabajar para el partido de Gobierno e incrementan sus delitos, se está creando una falange juvenil delictiva, como lo fue en el Nacional Socialismo, la juventud Nazi y por último y más grave es que un sector de la población, que se entiende es el relevo generacional, está seriamente afectado”.
Pero contrario a estas opiniones, el ex subdirector de la Policía Nacional, Francisco Bautista Lara, dice que no es cierto que se recluten a los grupos juveniles para que cometan actos delincuenciales para los partidos políticos.
“No comparto esa opinión. Lo que sí creo es que los nicaragüenses se afilian a los partidos, así como se afilian a la Iglesia católica o evangélica, y entre ese montón de gente hay quienes son de reputación intachable y hay quienes han sido detenidos”, replica Lara, quien agrega que creer eso tiene más una naturaleza política que real.
Por el contrario, Lara también recuerda que la Policía tiene programas para sacar a los jóvenes de las pandillas desde fines de los años noventa, aunque dice no tener una cifra exacta de cuántos jóvenes pudieron salir de las pandillas en todos estos años.
LA PRENSA publicó en enero del 2009 que algunas fuentes confidenciales dentro de la Policía habían advertido que en cinco años habían logrado sacar 8,500 jóvenes de las pandillas, pero que el Frente Sandinista había logrado activarlos en tan solo un mes.
Samcam cree que el caso de Samir Matamoros es uno más de los que fueron reclutados por el Gobierno para crear zozobra en las manifestaciones que los opositores realizan desde hace 21 miércoles en las cercanías del Consejo Supremo Electoral de Metrocentro.
No duda que Samir sea otro de los que han sido reclutados por la Juventud Sandinista para agredir a los opositores al Gobierno. Además agrega que muchos desmovilizados del Servicio Militar Patriótico le han dicho que los llegan a buscar gente del FSLN para reclutarlos para actuar como fuerzas de choque y así atacar en los llamados“miércoles de protestas”.
“El partido de Gobierno no está haciendo buenas cuentas, porque esto se le va a revertir en un futuro inmediato, porque el delincuente una vez que siente que tiene impunidad asalta a cualquiera y no va a estar viendo si es sandinista o si es liberal”, concluye.
Para la comandante Dora María Téllez, con hechos como el de Metrocentro, “ahora le queda claro a los vecinos de los barrios de Managua por qué la Policía es incapaz de actuar contra pandillas violentas que cada semana son responsables de algún crimen, como el de la niña Brithany J. Mora Tinoco, de siete meses o Ian Alexander Escobar, de 14 años, ambos asesinados en medio de un pleito de pandillas”.
“La impunidad es parte del trato ofrecido por Ortega a esos pandilleros violentos. Eso explica que alguien como Matamoros, con un amplio y conocido currículum delictivo, condenado en ausencia, haya andado tranquilamente en la calle”, dice.
LA VIDA DEL PISTOLERO
Samir Matamoros tenía diez años de estar viviendo en el barrio Milagro de Dios.
Su hermano, Carlos, recuerda que su padre los abandonó cuando eran unos niños y su madre murió hace diez años.
Samir empezó a cursar la primaria pero nunca concluyó, pues se salía constantemente.
Su familia es numerosa. La madre tuvo seis hijos varones y cuatro mujeres. Una de sus hermanas está por dar a luz pronto, según Carlos Matamoros, el mayor de sus hermanos.
A los 17 años se involucró por primera vez en grupos de pandillas.
Según su hermano, Carlos Matamoros, el grupo empezó como una forma de repeler a las demás pandillas del barrio, pero luego empezaron a cobrar peaje a las personas y se enfrentaban a los otros grupos.
Es padre de cuatro niños. Todos son menores de 10 años.
Samir tuvo diferentes trabajos, fue vendedor de ropa, guarda de seguridad y jefe de seguridad en una empresa de Managua.
Su hermano recuerda con tristeza cuando el miércoles pasado lo vio con una pistola en la mano disparando en una calle de Managua. Él estaba en su trabajo viendo las noticias y todavía se le ponen llorosos los ojos cuando recuerda el suceso.
Lo peor que están
haciendo es que están reclutando a gente que ya se había salido de las pandillas para volverlos a reincorporar, que es el caso de Samir”.
Roberto Samcam, exmayor del Ejército en retiro.