Nicaragua Sugar y Flor de Caña celebraron su 125 Aniversario en una noche de glamour, con la presencia de cientos de invitados que se reunieron en el Centro de Convenciones Crowne Plaza para acompañar a la familia Pellas y demás accionistas de ambas empresas.
En Nicaragua es poco común que una empresa cumpla tantos años y menos que continúe siendo familiar. Generalmente estas experiencias empresariales se terminan en la tercera generación, pero en el caso de Nicaragua Sugar y Flor de Caña, la quinta generación de la familia Pellas ya participa en las labores de conducción de la compañía.
Carlos Pellas, quien preside ambas empresas, hizo un recorrido de esos 125 años de historia que tuvo sus antecedentes con la llegada a Nicaragua, procedente de Italia, de su bisabuelo F. Alfredo Pellas Canessa.
Relató los difíciles momentos que pasó la compañía durante la Revolución Sandinista, cuando incluso el Ingenio San Antonio fue expropiado y las peripecias que caracterizaron la devolución a sus legítimos dueños durante la administración de Violeta Barrios de Chamorro.
También se refirió a los logros de su administración, en la que la producción de azúcar ha llegado a casi siete millones de quintales, con la transformación del Ingenio, que pasó de ser una empresa agroindustrial a un complejo agroenergético.
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