El conflicto entre Colombia y Venezuela por el cierre de parte de la frontera común y la deportación de colombianos desde el vecino país cobró ayer mayor trascendencia internacional en medio de llamamientos de las autoridades venezolanas a resolverlo “en familia”.
El secretario general de la OEA, Luis Almagro, anunció que visitará este sábado la zona colombiana donde se concentran los deportados y los que han abandonado Venezuela por su propia voluntad a causa de esta nueva crisis.
Tras un fracasado intento por convocar una reunión de cancilleres de países de la OEA para tratar el conflicto colombo-venezolano y descartar a Unasur como ámbito para hallar una solución, el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, anunció esta semana que buscaría apoyo internacional.
El alcalde de Cúcuta, quien, acompañado del defensor del Pueblo de Colombia, Jorge Armando Otálora López, acudió ayer a la CIDH para pedir que actúe e investigue las deportaciones de colombianos por parte de Venezuela, también se propone denunciar al presidente Nicolás Maduro y altos cargos venezolanos ante la Corte Penal Internacional (CPI), según dijo en una entrevista con una radio.
Ante estas acciones y otras que ha anunciado el gobierno colombiano en el plano internacional, el embajador de Venezuela ante la OEA, Roy Chaderton, pidió al Gobierno de Colombia resolver la crisis fronteriza “en familia”, que es “la vía racional”.
1,100 colombianos han sido repatriados en los últimos 13 días por Venezuela y al menos otros 10,000 regresaron a su país “por miedo”, según un informe realizado por funcionarios de la ONU.