Si bien Nicaragua ha avanzado en la reducción del número de personas que vive por debajo de la línea de pobreza, el quinto informe del Estado de la Región revela que el país está estancado en el alivio de este flagelo, visto desde las Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) entre el periodo comprendido entre 2000 y 2014, aunque los datos vigentes para el país están cortados hasta 2009.
Obryan Poyser, investigador del Proyecto Estado de la Región, aclara que si bien en el caso de Nicaragua hay un desfase de seis años en las estadísticas (el único en la región con las cifras más desactualizadas), cree que esa realidad difícilmente cambió en ese periodo, aunque no descartó que hayan mejorías, pero no tan drásticas como para transformar la realidad hasta 2014.
Con ello, en el 2000, según el estudio, en Nicaragua el 79.1 por ciento de los hogares tenía una necesidad básica insatisfecha y para 2014 este índice se ubica 77.7 por ciento. Contrario con lo que pasa, por ejemplo, en Costa Rica donde a principio de este siglo, 27.2 por ciento tenía al menos una NBI y para 2014 se redujo a 22 por ciento.
Por tanto, el estudio concluye que “Centroamérica evidencia avances en materia de pobreza pues cuatro de los seis países analizados lograron disminuciones sensibles en el porcentaje de hogares con necesidades básicas insatisfechas. Es así como de los seis países que conforman el istmo, solo Nicaragua y Honduras evidenciaron después de casi una década un estancamiento o muy leve descenso en la incidencia de la pobreza vista desde las NBI”, enfatiza.
¿Cuáles son las necesidades insatisfechas en los hogares nicaragüenses? Poyser sostiene que de entrada es el hacinamiento (56.5 por ciento) y la calidad de la vivienda (41.2 por ciento). Le sigue el saneamiento (27.5 por ciento); acceso al servicio eléctrico (22.3 por ciento) y al agua potable (21.2 por ciento). En menor medida, las familias sufren de asistencia escolar y de dependencia económica.
El investigador sostiene que “la pésima calidad de la vivienda está ligado a que muchos de los hogares a nivel nacional tienen piso de tierra, el que aumenta a 65.5 por ciento en las zonas rurales”.
“Una particularidad de las NBI es que hay muchos elementos difíciles de mover o cambiar en el tiempo. Claro estamos hablando de un horizonte de seis años, pudieran haber mejoras, pero no creo que haya cambiado demasiado”, reafirmó.
Poyser teme que en Nicaragua no se esté haciendo un verdadero esfuerzo de política nacional para mejorar la calidad de las viviendas, lo que estaría deteriorando dicho indicador. El problema plantea que las familias que sufren de pobreza moderada su ingreso se ha mantenido “inamovible” en el tiempo, lo que impide subsanar sus necesidades por completo.
El especialista sostiene que cuando se ve a nivel de área poblacional, en Nicaragua ha habido mayor progreso respecto a la rural. “El progreso de Nicaragua fue más notorio en las zonas urbanas, donde se pasó de un 64 por ciento a un 53 por ciento y en términos de la pobreza extrema o indigencia que disminuyó en casi una tercera parte de 42 por ciento a treinta por ciento”.
A NIVEL REGIONAL
Según el quinto informe del Estado de la Región, del 2000 al 2013, “la proporción de población en Centroamérica que vivía en condiciones de pobreza, ya sea moderada o extrema, disminuyó de 54 por ciento a 49 por ciento”.
El porcentaje de la población de Centroamérica en condición de pobreza extrema se redujo poco más de tres puntos porcentuales , de 29 por ciento a 26 por ciento. “No obstante, debido al crecimiento de la población, en el 2013 cerca de 22 millones de personas no tuvieron los recursos económicos para alcanzar un nivel de vida o bienestar mínimo, dos millones más que en el año 2000”, alerta.