Rescatistas trataban ayer de abrirse paso hacia varias comunidades de Dominica que quedaron aisladas por las inundaciones y deslizamientos de tierra luego del paso de la tormenta Erika, que dejó veinte muertos y más de cincuenta desaparecidos, mientras comenzaba lentamente a llegar la ayuda internacional. El gobierno declaró nueve áreas del país como zonas de desastre y ordenó la evacuación de mil habitantes del pequeño poblado de Petite-Savanne.
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