Con su presencia, Félix Alvarado tenía ganado el combate. Un round y terminó el espectáculo. La valentía contra la cobardía, el peleador de los recursos y un futuro cercano de oportunidades titulares ante un boxeador que su mayor logro era ganarle al excampeón Juan Palacios en su vejez boxística. Guillermo Ortiz no pudo ir más allá de tres minutos, cayó tres veces y culminó postrado a los pies del “Gemelo”.
Sonó la campana y Alvarado se fue encima de Ortiz. Éste temblaba sin recibir un golpe, la imagen de boxeador voraz que ha establecido “El Gemelo” en el país se ha convertido en un factor de timidez y preocupación para los rivales. Después del primer intercambio la expectativa era si soportaría el castigo, no si podría sorprender al dos veces retador a título mundial.
El desenlace indicó que era demasiado pedirle a Ortiz, que en la primera caída mostró el terror de estar enjaulado con Alvarado. No hubo golpe contundente, solo se arrodilló y esperó el conteo.
Luego volvió a sentarse en la lona, parecía que no se levantaba después de una combinación que terminó con una derecha al rostro de Ortiz, lo hizo a última hora para ser enviado por tercera y última ocasión. El reflejo mostró que “El Gemelo” estaba sobrado ante el despavorido rival, que esperaba el momento oportuno para no seguir y que el réferi detuviera la pelea. A pesar de eso se vio a Félix espléndido como si hiciera un llamado que está listo física y mentalmente para buscar un cetro mundial.
EL TICO NOQUEADO
Miguel Corea tenía todo para perder, inició mal pero tirando un volado de zurda mortífero y sin control. Ahí Lester “El Tico” Medrano caminaba sobre lo que sería el triunfo 16 de su carrera, pero en el segundo asalto cuando tenía cerca del nocaut a Corea, como salido de una película de ficción impactó el rostro de Medrano sorpresivamente y el golpe fue tan letal, que “El Tico” perdió la consciencia, asustó al público, y el réferi, Onofre Ramírez no hizo conteo, decretó el final.
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