A diferencia de la mayoría de peloteros de la Selección Sub-15, quienes son de extracción humilde, el receptor esteliano Carlos Mejía proviene de una familia clase media alta, pero eso no significa que no ha trabajado duro y promete que seguirá esforzándose para buscar una firma con una organización de las Grandes Ligas, por lo cual se ha trasladado a vivir en Montefresco, en donde opera la Academia MVP Rivera.
¿Has tenido la dicha de contar con los recursos necesarios para la práctica del beisbol?
Se podría decir que sí. Gracias al esfuerzo de mis padres he tenido las cosas esenciales.
¿Qué te dijeron cuando les planteaste que querías ir a una academia para buscar una firma profesional?
Me apoyaron, pero me han dicho que los estudios son primero.
¿Estás estudiando?
Estoy en tercer año en el Instituto Dania la Guerrillera de Montefresco.
¿Qué te gustaría hacer si no pudieras firmar?
Ser ingeniero agrónomo. Mis padres tienen una finca y desde pequeño me ha gustado esa vida.
¿Qué hacés en la finca?
De todo. Mi papá me ha puesto a trabajar en diferentes funciones para que entienda lo duro que es la vida. Me ponía a rozar, a sacar piedras antes de las siembras y una vez me dejó varios días trabajando junto al resto.
¿Sentís que tenés posibilidades de firmar?
Me han dicho que tengo buenas herramientas y queda de mi parte esforzarme a diario y nunca perder las esperanzas.
¿Cuáles son
esas herramientas?
Me han dicho que tengo buen brazo y trabajo bien detrás del home.
¿Cuál es tu jugador favorito de las Grandes Ligas?
Yadier Molina, el receptor de San Luis.
¿Y tu equipo?
Los Yanquis.
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