Un día después de conocer la decisión de un Tribunal de Texas —de suspender la ejecución de su hijo Bernardo Tercero—, Lidia Tercero dice que su esperanza es poder encontrarse con él, por lo que sus oraciones ahora son “para que alguien quiera ayudar… para viajar”.
El hijo de Bernardo, Franklin Tercero, está claro que “esta lucha no ha terminado”. Es por ello que dijo: “Vamos a seguir en oración, en ayuno”.
Para Lidia Tercero lo que ocurrió fue “un milagro”, pues cuando se lo comunicaron a esa hora ella seguía orando. “A esa hora yo me solté en llanto, no de tristeza sino de alegría, porque el Señor había hecho un milagro en su vida”.
Ambos junto a otros parientes asistieron ayer a un culto religioso promovido por la Federación de Iglesias Evangélicas Ríos de Agua Viva. Su presidente Omar Duarte, afirmó que continuarán con las jornadas de ayuno y oración “hasta que tengamos a Bernardo (Tercero) en Nicaragua”.
Duarte reconoció que en esta lucha por la vida de Bernardo participaron tanto evangélicos como católicos, autoridades y organizaciones de derechos humanos.
Ayer la Arquidiócesis de Managua publicó una nota en nombre del cardenal Leopoldo Brenes, a través de la cual agradece al Gobernador de Texas, Greg Abbott y a los miembros del Tribunal de Apelaciones de Texas, por la suspensión de la ejecución de Bernardo Tercero. “Por escuchar tantas voces que claman por los condenados a la pena de muerte, la cual hoy no tiene ningún sentido, como bien lo ha externado el Papa Francisco y mis hermanos Obispos de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos”, dice el cardenal Brenes en su nota.
Y refiere que seguirán orando para que a Bernardo “se le escuche, se le abra su caso y se obre con justicia”.
Hasta ahora la familia no tiene mayores detalles sobre lo que procederá, a raíz de que la Corte de Apelaciones Criminales de Texas acogió un recurso introducido por la defensa de Tercero, que principalmente está basada en el testimonio notariado de Sylvia Cotera.
¿TESTIGO FUE PRESIONADO?
En el escrito introducido en los Tribunales de Texas, Sylvia Cotera dice que Bernardo, a quien ella llamaba Carlos, después de ocurrido el asalto a la lavandería “estaba muy traumatizado y asustado, se sentía horrible. Él me dijo que fue un accidente muy triste”. Todo lo contrario de lo que afirmó en la primera oportunidad.
En el mismo, la mujer explica que falseó su testimonio porque uno de tres detectives, que en esa ocasión llegaron a su casa y era el único que hablaba español le dijo que ya habían agarrado a Bernardo y que estaban pidiendo la pena de muerte contra él. “Me dijo que Bernardo les había contado que yo también fuera (estaba) involucrada y que me había quedado con el dinero del robo y la pistola”.