El joven Julio Antonio Oporta Reynoza fue declarado no culpable de homicidio en perjuicio de su padrastro Rosalío Espinoza Pérez, porque se demostró en juicio que fue en defensa propia.
El veredicto lo dio un Jurado de Conciencia que quedó convencido de que el acusado tuvo que defender a su mamá Rafaela Gómez y a sus hermanos que tenían cinco años de sufrir violencia intrafamiliar de parte del ahora occiso.
Los hechos ocurrieron en abril del 2015, en la finca El Jordán, ubicada en el kilómetro 41 de la carretera a San Rafael del Sur. Cuando Rosalío llegó tomado se lanzó sobre su pareja Rafaela queriéndola ahorcar y luego dio un machetazo a su hijo de 13 años quien estaba en una hamaca, momento en que el acusado, quien andaba de visita, tomó un machete y le dio a su padrastro, hiriéndolo de gravedad.
Los testigos que declararon ante el jurado, incluyendo a policías y al patrón de Rosalío, dijeron queera un hombre peligroso, tenía problemas con la comunidad. Una psicóloga que valoró a Rafaela, pareja de Espinoza Pérez, confirmó que sufría de violencia junto con sus hijos menores que procreó con la víctima.
Incluso dijo que esos pleitos se daban hasta tres veces a la semana, tanto así que cuando Rosalío llegaba ebrio, se tenía que ir a dormir al monte junto con sus hijos.
Tanto el fiscal Guillermo Alemán y la defensa Julio César Palma acordaron prescindir de la prueba científica, pues eran hechos probados. “Sí hubo una muerte, pero fue en defensa de toda su familia”, dijo Palma en sus alegatos finales.
La juez Nancy Aguirre, después de conocer el veredicto del Jurado, ordenó la libertad del joven de 20 años. La lectura de sentencia será hoy.
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