El Bóer tiene una manera de gestionar sus relaciones públicas, que en realidad sirve más para ocultar, que para decir. Hay un secretismo en sus detalles, que además de exagerado, es innecesario.
Y el asunto no es especular cada día para después tener que corregir, pero hace falta un contacto más frecuente con los medios, que al final, son el puente que acerca el equipo a sus seguidores.
Un fuerte argumento de la directiva del Bóer es que aun trabajando de esa forma han estructurado equipos campeones. Y es cierto. El Bóer se ha impuesto en cinco ocasiones en la Liga Profesional.
Pero la escasa asistencia de aficionados en la fase regular de la Liga podría ser en parte debido a la escasa información que se ofrece sobre la probable estructura del equipo. Todo es incierto.
Cuando se informa temprano sobre el personal que integrará el plantel, se crean expectativas, se estimula el interés y se provoca entusiasmo. La falta de información opera al revés.
Este año se conoce tras bastidores que el Bóer va a tener a Jesús López, el prospecto de los Atléticos de Oakland, y es probable, que a la vez, se disponga de Cheslor Cuthbert, de los Royals.
Lo de Jesús López es casi un hecho, mientras que las gestiones respecto a Cheslor están avanzadas, a pesar de que el antesalista dijo en un momento que jugaría en la República Dominicana.
Imagino que a los fanáticos del Bóer le gustará saber más respecto a Cheslor, pero conociendo el estilo de trabajo del equipo, se tendrá que esperar al arranque de la Liga, para conocer al club.
Quizá sea cuestión de estilo, pero no creo que el que están utilizando ayude a generar interés en el equipo.
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