En el poder solo desde enero pasado el primer ministro griego Alexis Tsipras anunció ayer su renuncia y convocó a elecciones anticipadas, se espera que sean el 20 de septiembre, en un intento de obtener un nuevo mandato más fuerte que le permita implementar un programa de rescate económicos de tres años que provocó una rebelión dentro de su partido de extracción izquierdista.
En un discurso televisado a la nación, Tsipras dijo que su gobierno había conseguido el mejor acuerdo posible para el país cuando pactó un programa de rescate otorgado por otros países de la eurozona, por un total de 86,000 millones de euros (96,000 millones de dólares).
El pasado 5 de julio organizó en ocho días un referéndum sorpresa para consultarlos sobre una versión anterior del plan de ayuda, que incluía medidas de austeridad que desaprobaba. La votación acabó siendo un plebiscito: un 62 por ciento de griegos votó que no.
Ocho días después, el primer jefe de Gobierno europeo venido de la izquierda radical acabó firmando un tercer plan de ayuda, calificado por algunos por un verdadero “golpe de Estado” de los acreedores.
El rescate fue lo único que evitó que Grecia saliera desastrosamente de la zona del euro, pero vino condicionado a términos estrictos para reducir el gasto público y aumentar los impuestos, las mismas medidas contra las que el propio Tsipras prometió luchar cuando ganó las elecciones en enero.
INDIGNA AL PARTIDO
El giro radical de política con la aceptación de las condiciones demandadas por los acreedores internacionales causó indignación entre la línea dura de su partido Syriza, del cual decenas de legisladores votaron en contra durante la ratificación del rescate en el parlamento la semana pasada. El plan fue aprobado gracias al apoyo de la oposición.
El joven dirigente griego de 41 años ha argumentado con habilidad que la aceptación de los términos era la única manera de asegurarse de que el país permaneciera en la zona euro, lo que según las encuestas de opinión es lo que la gran mayoría de la población quiere.
“OBLIGACIÓN MORAL”
Con las finanzas del país ya respaldadas, Tsipras dijo que se sentía obligado a dejar que el pueblo griego evalúe su trabajo. “Ahora que este ciclo difícil ha terminado… siento la profunda obligación moral y política de dejar a su juicio todo lo que he hecho, tanto lo bueno como lo malo, los logros y las omisiones”, dijo en el discurso.
“El mandato popular que recibí el 25 de enero ha agotado sus límites”. Tsipras presentó su renuncia al presidente del país, Prokopis Pavlopoulos, una formalidad necesaria para comenzar el proceso de elecciones anticipadas.
Esto implicará dejar que los dos principales partidos de la oposición —la conservadora Nueva Democracia y Amanecer Dorado, de inspiración nazi— traten de formar un gobierno. No se espera, sin embargo, que alguna de las partes cuente con apoyo suficiente en el parlamento para formar un gobierno.
Alexis Tsipras, quien nunca muestra enfado ni cansancio, espera ahora una victoria clara en las urnas.
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