Monseñor Silvio José Báez, obispo auxiliar de Managua, realizó ayer una misa de Acción de Gracias a comerciantes del Mercado Oriental, quienes hace siete años vivieron una terrible experiencia tras un voraz incendio que terminó con sus negocios.
Antes de oficiar la actividad eucarística, el guía espiritual realizó un recorrido por varias calles del centro de compras más grande del país, saludando y orando por los comerciantes, quienes también se sintieron muy contentos por la visita del obispo Silvio Báez.
La comerciante Melba Sánchez recibió con abrazos muy efusivos al jerarca católico, expresándole su agradecimiento por la visita.
“Nos sentimos muy alegres, muy contentos con la visita de monseñor Silvio Báez, quien siempre nos da palabras de fe, de esperanza y fortaleza; es una bendición tenerlo en el Mercado Oriental, es segunda vez que nos visita”, dijo la comerciante.
Durante la actividad religiosa, el prelado exhortó a los comerciantes a permanecer siempre unidos en la fe y en la esperanza; además les amonestó a ser justos y honestos en su trabajo, haciéndoles ver que también colaboran al progreso de la sociedad.
“Ustedes colaboran al progreso de nuestra sociedad, ustedes son también creyentes, son Iglesia y por eso como Iglesia nos reunidos hoy en torno a la mesa del Señor”, dijo el obispo auxiliar de Managua.
“Hoy estamos en esta eucaristía con mucha alegría dando gracias al Señor por todos sus beneficios, sobre todo después de aquella fatídica noche del 31 de julio de 2008, cuando un incendio devoró gran parte de este mercado, pero ustedes con gran esfuerzo y fe han salido adelante para levantar sus negocios, experimentando la mano bondadosa de Dios”, expresó Báez durante la misa.
LA MANO DE DIOS
El obispo Báez le recordó a los comerciantes que Dios siempre los cuida y una prueba de ello es que volvieron a resurgir con sus negocios.
“Dios siempre cuida de ustedes y han levantado sus negocios después de siete años de aquella noche fatídica y es verdad que es fruto del esfuerzo de ustedes, pero detrás del esfuerzo de ustedes hay una mano inmensamente grande y buena que es la mano de nuestro padre Dios. Por eso hoy nos reunimos y escuchamos la palabra de Dios; esta eucaristía, es sobre todo, Acción de Gracias”, evangelizó el obispo.
Ver en la versión impresa las páginas: 2 A