Apenas siete testigos en dos días de sesión, de un total de treinta propuestos por el Ministerio Público, han comparecido en el juicio contra Bernardo Guadalupe Sevilla Espino, de 22 años, que continuó ayer en el Juzgado especializado de Violencia, de Juigalpa, por el triple crimen cometido en Acoyapa, Chontales.
Bernardo Guadalupe es acusado por parricidio, asesinato, abuso sexual y robo con intimidación agravada, delitos cometidos contra su progenitora Ana María Espino, de 55 años; su sobrina Mayra del Carmen Sevilla Espino, de 20 y la doméstica Senayda del Rosario Fonseca López, de 16. Asimismo, enfrenta proceso su hermano de 15 años, quien enfrentará juicio el 31 de septiembre.
En la continuación del juicio, los periodistas solo pudieron tomar fotografías antes de iniciar, pues fueron obligados a desalojar el recinto pues se justificó que el juicio era privado y que era a solicitud del Ministerio Público que ayer fue representado por Carolina Castro.
Ayer, la Fiscalía agotó sus testigos y pidió la suspensión, programando el juez especializado en violencia de Chontales, Leonardo Gálvez, la continuación el próximo viernes.
El abogado Roberto Cruz, defensa de Bernardo Guadalupe, subrayó que con tan solo cuatro testigos, que en su mayoría son hermanos del imputado, demostrará que su representado no estuvo en la escena del crimen, y que la víctima Ana María Espino había recibido amenazas de muerte por elementos vinculados al asesinato del padre de los acusados, Guadalupe Sevilla.
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