Simulando su hábitat natural, el nuevo aviario del Zoológico Nacional ofrece a las diez especies que lo habitan un amplio espacio para vuelo, así como plantas y arbustos de mediana altura para crear nidos y hasta una cascada.
Ahora, los guardabarrancos, güises, pájaros carpinteros y el faisán dorado, entre otros, tienen una nueva casa y más espacio para desarrollarse.
Marina Argüello, directora del Zoológico Nacional, aseguró que para construir este aviario fue necesario invertir 4,800 dólares.
“Fue una iniciativa de Sitel, un grupo de jóvenes decidieron donar un día de sus vacaciones. Ellos los dieron sin ninguna condición, pero a mí se me ocurrió que podíamos hacer el aviario aunque era más costoso. Entonces hablé con el jefe de todos ellos y le propuse que queríamos hacer el aviario, entonces él me dijo que como empresa, por su responsabilidad social empresarial, iban a completar para hacer este proyecto”, narró Argüello.
Elmer Bervis, representante de la empresa Sitel, señaló que más del cincuenta por ciento de los tres mil trabajadores que tiene Sitel fueron los que decidieron donar un día de vacaciones para recaudar fondos para diferentes instituciones, además del Zoológico Nacional.
TRABAJO DE CONSERVACIÓN
Argüello afirmó que otro de los objetivos de crear mejores espacios para las aves es que estas se reproduzcan para luego poder hacer liberaciones en varias partes del país.
“Nosotros no somos un zoológico simplemente por exhibir animales, nosotros nos estamos preocupando muchísimo por los animales que están en peligro de extinción, tratamos de reproducirlos para luego reintroducirlos en su medio natural, de esa manera evitamos la extinción de la especie”, afirmó Argüello.
LLAMADO A DONAR
Tanto el Zoológico Nacional como el Centro de Rescate de Fauna Silvestre sobreviven en su mayoría gracias a las donaciones que reciben producto del gran esfuerzo que realizan Marina Argüello, directora del Zoológico y Eduardo Sacasa, presidente de la Fundación Amigos del Zoológico Nacional.
Actualmente el Zoológico recibe poco más de cuatro millones de córdobas al año del Estado de Nicaragua, pero necesita al menos 12 millones para poder subsistir, sin incluir gastos como el mantenimiento o renovación de jaulas.
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