“Leé siempre. La lectura es buena. Si mirás un papel que está caído y lo escribió el diablo, leelo, no importa, leé todo”, le decía el periodista Aníbal Gallegos Borgen, quien falleció el domingo a los 90 años, a su hijo, Noel Gallegos, también periodista, cuando este aún no soñaba con dedicarse a lo mismo.
Gallegos Borgen se curtió como periodista en varios periódicos. Estuvo en Novedades, La Flecha, El Heraldo y más de treinta años trabajó para LA PRENSA.
Comenzó en el diario cuando sus instalaciones quedaban en la calle El Triunfo.
Su hijo Noel recuerda que sus notas las firmaba como “Corresponsal Viajero”.
Como muchos comunicadores de su generación, no se formó en escuela de Periodismo, sino de manera autodidacta, según cuenta su hijo Noel Gallegos.
Fue amigo de Pedro Joaquín Chamorro, el Director Mártir del Diario, pero sobre todo trabó amistad con el poeta Pablo Antonio Cuadra (PAC), a quien consideró su maestro y guía y con quien conversaba sobre Historia, su otra gran pasión.
TRAS LA HISTORIA
“Le gustaba investigar cómo nacieron los pueblos indígenas”, cuenta su hijo.
Averiguó, por ejemplo, que la iglesia de Niquinohomo fue la más grande porque se celebraban bautizos masivos.
Hace unos años la municipalidad de San Juan de Oriente le otorgó un reconocimiento por su labor periodística y su trabajo a favor de la historia del municipio.
En sus últimos años enviaba colaboraciones eventuales a LA PRENSA. A veces se le veía caminar por los pasillos de la redacción donde se detenía a saludar a colegas más jóvenes.
Sus restos fueron velados el domingo frente a la Alcaldía de San Juan de Oriente y ayer fue enterrado en el cementerio municipal. A sus honras fúnebres asistieron familiares, amigos y conocidos. Sus hijos no olvidarán las enseñanzas de Aníbal Gallegos Borgen, sobre todo aquella de leer siempre para “enriquecer el vocabulario”.
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