Cuando hablamos de un niño con discapacidad hacemos referencia a una persona que tiene limitaciones físicas e intelectuales, persona que no pueden valerse por sí mismas y a quien estamos obligados a brindar ayuda.
La discapacidad de un niño o niña puede ser visual, auditiva, psicomotora, del lenguaje entre otras que afectan su aprendizaje y su vida escolar, depende de los adultos responsables garantizarles el acceso a la educación.
En cada centro educativo se implementa la educación inclusiva donde estos niños y niñas no sean rechazados y se les brinde la mejor atención.
Desde hace muchos años se han realizado talleres de sensibilización y capacitación a docentes acerca de incluir en el aula de clases regular a niños con discapacidad sin que esto provoque asombro o rechazo a su condición física o emocional.
Hay quienes confunden el término discapacidad con la frase capacidades diferentes y esto es erróneo pues todos los seres humanos poseemos capacidades diferentes para realizar una u otra actividad. Hay quienes tiene capacidad para escribir, pintar, tejer, etc. Al contrario de otras personas que no la poseen.
Ciegos, sordomudos, parapléjicos, y otro tipo de impedimento que un niño posea es una discapacidad que no le permite desarrollarse con naturalidad en un grupo social y hay quienes se aíslan por pena o temor a ser rechazados.
En otros casos son sus propios padres quienes se avergüenzan de ellos y los esconden del resto de la sociedad.
Es importante que los maestros estén anuentes a recibir en su grupo escolar a niños con discapacidad y preparar al resto de sus estudiantes para no discriminar.
Psicológicamente no todas las personas con discapacidad se adaptan con facilidad a la convivencia diaria con otras personas. Se debe hacer lo posible para que estos se sientan bien y puedan gozar de igualdad de derechos ante la sociedad.
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