A principio de los años noventa, las economías de Perú y Nicaragua estaban en crisis. La mayoría de la población era pobre y desempleada, sufrían de hiperinflaciones, inestabilidad macroeconómica profunda y la matriz productiva estaba resquebrajada. En el país andino, por ejemplo, la inflación alcanzó 7,694 por ciento, se decretaron incrementos de precios en la comida de entre 160 y 300 por ciento y el tipo de cambio se devaluó 227 por ciento.
Casi 25 años después, Nicaragua es la segunda nación más pobre de América Latina, con el ochenta por ciento de su economía sumergida en la informalidad, las exportaciones dependen de cinco productos y el campo sufre de problemas de productividad, está atrasado. Por el otro lado, Perú se ha levantado de las cenizas como el ave Fénix. Además de convertirse en la quinta economía de América Latina, en el 2014, según cifras de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), Perú fue el tercer mayor inversionista en el exterior en la región, detrás de México y Chile.
Es de las economías que más crece. Su Producto Interno Bruto (PIB) pasó de 25,710 millones de dólares en 1990 a 202,902 millones de dólares en 2014, según el Banco Mundial. A excepción de 2014 y 2015, la economía peruana ha crecido en los últimos años a un ritmo superior al seis por ciento.
El vicepresidente de la Cámara de Comercio Americana del Perú (Amcham) y de la Asociación de Cámaras Americanas de Comercio en Latinoamérica (Aaccla), Aldo R. Defilippi, ha sido testigo de la transformación económica peruana y asegura que esto ha sido posible por la apuesta de este país de dar predictibilidad a los inversionistas, lo que a su vez ha permitido modernizar su matriz productiva y abrirse a los mercados internacionales.
“Cualquier inversionista sabe que en el Perú la macroeconomía es totalmente ajena a la política y que la apertura comercial continuará, eso ha atraído a una gran cantidad de inversionistas, y el impacto en el país ha sido de alta generación de empleo”, sostiene vía telefónica Defilippi, quien el 13 de agosto impartirá en Managua una charla sobre los tratados de libre comercio: experiencias y retos.
En los últimos diez años la economía de Perú ha logrado índices de crecimiento envidiables en la región, ¿cómo lo está haciendo?
Te diría que hay dos razones fundamentales: la primera es estabilidad macroeconómica, Perú era un país tradicionalmente con alta inflación, con déficits fiscales, con déficit en balanza de pago, mucho desorden en las cuentas (nacionales) y a partir de los años noventa la economía se ordenó. ¿Qué quiero decir con que la economía se ordenó? En primer lugar la altísima inflación que existía en el Perú, porque llegamos a tener hasta siete mil por ciento al año de inflación, es decir todos los días los precios subían, en los supermercados la gente no encontraba los productos, había pues una elevación de costos sumamente altos, entonces el Gobierno a partir de los años noventa le dio autonomía e independencia al Banco Central de Reserva (…) Por otro lado, el Gobierno central trató de controlar el déficit fiscal y a su vez se estabilizó la moneda, al haber menos inflación, al haber menos déficit fiscal, se logró estabilizar la moneda. En consecuencia esa estabilidad macroeconómica dio una gran predictibilidad.
¿Qué beneficios trajo la predictibilidad al Perú?
Cuando un empresario quiere invertir, el empresario necesita tener un horizonte de planeación, necesita saber qué es lo que va a pasar en los próximos años de forma tal que pueda evaluar si le conviene o no invertir y llevar a cabo un determinado proyecto, cuyo período de maduración es largo, es decir el retorno no va a ser de inmediato, va a ser a lo largo del tiempo razón por la cual se requiere predictibilidad. Ese concepto tan importante de la estabilidad macroeconómica propició predictibilidad, lo cual atrajo gran cantidad de inversión privada nacional, pero también privada extranjera, es decir los peruanos empezaron a regresar con su capital al Perú y las ganancias que habían se reinvertían, porque había confianza, porque había predictibilidad. Pero la segunda razón, tan importante como la primera, ha sido la apertura comercial. Antes de los noventa la economía peruana era cerrada, prácticamente todo se producía en el Perú. Las importaciones estaban prohibidas o habían muchísimos impuestos o barreras arancelarias que evitaban que se pudiera importar.
¿Cómo logra el Perú anclar su crecimiento al comercio?
Un país pequeño como Perú era imposible que pudiera producir todos los bienes y servicios, es decir lo producía pero de una manera totalmente ineficiente, con un alto costo para el consumidor y el productor estaba altamente protegido por las barreras burocráticas o por las barreras arancelarias. Entonces se decidió abrirse al mercado, la apertura comercial le dio al Perú la necesidad de tener productores más competitivos, dejamos de producir los bienes en los que no éramos buenos produciendo y se orientó recursos en los bienes en los que sí lo éramos. Pero para complementar esta política económica, el Perú empezó a firmar tratados de libre comercio, es decir el Perú trató de ser parte de una serie de iniciativas mundiales multilaterales como por ejemplo la Organización Mundial del Comercio (OMC), es decir tratar de que todos los países redujeran sus barreras arancelarias, pudieran ser más competitivos, pudieran exportar o importar bienes a menor precio por el hecho de no tener barreras arancelarias, pero la OMC no funcionó adecuadamente porque se presentaron una serie de trabas entre países no solo latinoamericanos sino también los europeos, japoneses, los productos americanos en el sector agrícola… entonces el Perú lo que decidió fue optar por tratados menos ambiciosos, es decir no con todos el mundo a la vez sino más bien buscar en América Latina una serie de posibilidades de acuerdos, y por eso nos dedicamos a firmar tratados bilaterales. El primer acuerdo bilateral fue con Estados Unidos, fue difícil de lograr, tomó varios años de negociación y a partir de ahí ya se hicieron mucho más fáciles los demás tratados que se firmaron porque el equipo técnico había ganado experiencia con el primer acuerdo…
Centroamérica tiene experiencia principalmente con Estados Unidos, donde también hay otros competidores grandes, ¿cómo lidiar con esos competidores? ¿Cómo lo ha hecho Perú?
Siempre he sostenido que aquí no hay que tener temor a los países grandes, sino más bien hay que ser más eficientes en la producción. Y en este sentido, el Perú ha logrado especializarse en una serie de productos en los cuales pues tiene ventajas comparativas para producir, ventajas dadas por el clima, por la calidad del producto, por la temporada en la que se produce. Por ejemplo, el espárrago verde es producido también en la zona oeste de Estados Unidos, pero la temporada de producción del espárrago en esos países por tema de clima hace que durante varios meses no se pueda producir espárragos, sin embargo el consumidor de los Estados Unidos demanda ese producto y al no haber disponibilidad entonces tiene que importar y Perú es un gran importador de espárragos porque la costa peruana es árida y tiene las condiciones para la producción del espárrago verde. Entonces el Perú se ha vuelto un gran exportador de espárragos y en Estados Unidos dos de cada tres espárragos que se consumen en ese país vienen de Perú, esto a pesar de tener una competencia muy agresiva por parte de los mismos productores de Estados Unidos… Ahí tenés un claro ejemplo de que se puede competir, pero ese producto tiene que ser de alta calidad, tiene que ser debidamente cosechado, debidamente libre de plagas, no puede tener pesticidas que no son aceptados internacionalmente, tiene que llegar debidamente empacado, etcétera. Aprendimos a adoptar nuevas tecnologías que ahora se las transferimos a otros cultivos como la alcachofa y ahora el Perú es el segundo productor mundial de este. Gracias a la experiencia de los tratados de libre comercio hemos ido aprendiendo a irnos poniendo a la altura de los mercados internacionales. Y no solo agrícolas, sino también en pesqueros, mineros, industriales y otros derivados del petróleo y gas… No hay que tener miedo a competir.
¿Qué impacto ha tenido el crecimiento económico a lo interno de Perú? ¿Es un crecimiento redistributivo?
Antes de responderte, quiero decirte que la política de estabilidad macroeconómica y de apertura comercial ha permanecido vigente a pesar de los cambios de gobiernos. Si tú consideras que en el noventa tuvimos dos períodos del presidente (Alberto) Fujimori, luego hubo un periodo del presidente (Valentín) Paniagua, luego del presidente (Alejandro) Toledo, (Alan) García y ahora el presidente (Ollanta) Humala. Todos ellos con distintas orientaciones y de distintos partidos políticos, pero sin embargo todos ellos han mantenido la misma política económica, es decir la predictibilidad se ha mantenido, porque cualquier inversionista sabe que en el Perú la macroeconomía es totalmente ajena a la política y que apertura comercial continua, eso ha atraído a una gran cantidad de inversionistas, y el impacto en el país ha sido de alta generación de empleo, es decir hoy día en prácticamente casi toda la costa peruana existe pleno empleo, es difícil conseguir trabajadores en la costa porque prácticamente toda la población está ocupada. El desempleo en Perú ha bajado, el impacto en el bienestar de la gente también ha mejorado, porque prácticamente al tener empleo hay mayor capacidad adquisitiva, lo que ha permitido la creación de una clase media importante, es decir la pobreza se ha reducido de manera significativa que se comenzó con esa política de estabilidad macroeconómica y apertura del comercio. Ahora, que nos falta muchísimo, por supuesto que sí hay que mejorar los niveles de educación, salud, infraestructura e institucionalidad…
¿Y en la migración, cuál ha sido el impacto?
En el pasado al no haber fuentes de trabajo, los peruanos emigraban mucho al exterior, de ilegales a Estados Unidos o bien se iban a Europa o si no como trabajadores legales a Chile o Argentina, el día de hoy no solamente están regresando al Perú sino que la migración se ha reducido dramáticamente y a su vez hay una gran cantidad de profesionales y técnicos de otros países como España que han emigrado al Perú…
Retomando el tema comercial, actualmente se está negociando el TPP, Centroamérica teme por los beneficios que se le den a los textiles de Vietnam en EE. UU. ¿Cómo podría incidir la región en esa negociación?
El problema no es solo para Centroamérica, Perú por ejemplo es un gran productor de textil y prendas de vestir especialmente de algodón peruano, que es de fibra muy larga, también tejidos de lanas de alta calidad, por lo que evidentemente el tener que competir con China u otros países de oriente que producen fibras mucho más competitivas eso asustaba mucho a los productores peruanos, pero estos ahora se han venido especializando, reduciendo costos donde el Estado se ha unido a este esfuerzo y por eso es importante seguir mejorando en la facilitación del comercio. Hemos encontrado nuevos nichos de mercado en el mismo Estados Unidos. No hay que tener miedo, hay que saber competir, hoy en día el miedo es con Vietnam, pero antes era China y aún así seguimos compitiendo. Hay que capacitar a los productores y artesanos, hay que invertir en infraestructura…
¿Cree conveniente que Centroamérica pida formar parte de esas negociaciones del TPP?
Centroamérica ahora no podría pedir entrar al TPP, porque primero este se tiene que consolidar entre los que están negociando, entre estos Perú. Todos los países que están negociando son miembros de APEC (Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico), entonces primero tiene que consolidarse el grupo del TPP antes de dejar entrar o incorporar a otros países, lo que quiero decirte es que Centroamérica y en especial Nicaragua deberían abrir más sus economías, ser más eficientes en su producción para ser más competitivos, pero además invertir en los trabajadores e infraestructura, facilitación de comercio en importación y exportación, el acceso al crédito. Hay que tener estabilidad económica y apertura comercial.
¿Cuáles son los desafíos de la región en materia comercial?
Siempre trato de ser optimista y a pesar de la caída de precio de las materias primas y a pesar de la desaceleración de la economía china, creo que nosotros tenemos muy buenas perspectivas en la medida que podamos continuar con estas políticas de estabilidad macroeconómica, reduciendo costos, mejorar la infraestructura, mejorar el acceso al crédito y reducir los costos de transacción.