La ciudad boliviana de Potosí retornó ayer a la normalidad tras 27 días de huelga en reclamo de mejoras para superar la pobreza, que al presidente Evo Morales le “causan risa”, según dijo en una rueda de prensa.
La huelga, organizada por el Comité Cívico Potosinista (Comcipo), fue general e incluyó un bloqueo de carreteras que mantuvo a la ciudad paralizada y aislada hasta este fin de semana.
Las negociaciones entre Comcipo y el Gobierno no dieron resultado alguno, pues a juicio del primero con lo que ofrecía el segundo no quedaban satisfechas las demandas de desarrollo social.
Entre las obras exigidas por Comcipo están plantas hidroeléctricas, tres hospitales, más carreteras, fábricas de vidrio y cemento, un aeropuerto internacional y la preservación del Cerro Rico, porque es su icono turístico, pero está deteriorado.
Morales dijo que las demandas de Comcipo le “causan risa” porque los programas gubernamentales son mucho más avanzados y puso como ejemplo el plan de desarrollo del litio del salar potosino de Uyuni, la mayor reserva.
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