La investigación pública sobre la muerte del exespía ruso Alexander Litvinenko, fallecido en Londres en 2006 tras ser envenenado con la sustancia radiactiva polonio-210, concluyó ayer en Londres con los alegatos finales que apuntan al presidente ruso, Vladimir Putin, como responsable del asesinato.
El nombre del mandatario ha estado muy presente en los dos últimos días de la vista pública en el Tribunal Superior de la capital británica que dirige el juez Robert Owen. La investigación judicial inició en enero pasado.
El abogado de la familia Litvinenko, Ben Emmerson, reiteró ayer que Putin es el máximo responsable del asesinato.
El representante legal de la Policía Metropolitana de Londres (MET), Richard Horwell, afirmó que Rusia “podría haber estado detrás” de esta trama, pero fue más prudente y sostuvo que eso no significa que la orden la diera Putin.
Las autoridades británicas acusan del crimen a los exagentes rusos Andréi Lugovói (actualmente diputado en la Duma rusa) y Dmitri Kovtun, con quienes Litvinenko tomó el té en el hotel Millenium de Londres el 1 de noviembre de 2006, pero ellos niegan su implicación y Moscú rechaza su extradición.
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