Las mujeres y los niños nicaragüenses son objeto de tráfico sexual dentro del país y hacia otros países de Centroamérica, México y Estados Unidos. Lo anterior lo aborda el Departamento de Estado de Estados Unidos, en el último informe anual sobre la trata de personas, publicado esta semana.
El informe señala que muchas de las víctimas de este tipo de delito son reclutadas en las áreas rurales o cerca de la frontera para trabajar en centros urbanos y locales turísticos, en donde son objeto de tráfico sexual o para trata laboral. Y con frecuencia los familiares de las víctimas son cómplices de su explotación.
Hoy es el Día Mundial contra la Trata de Personas y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) hizo un llamado a los Estados miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA) a adoptar un enfoque de derechos humanos para combatir ese delito.
La CIDH insta a los gobiernos de la región a que incluyan medidas de prevención, protección a víctimas y sobrevivientes y sanción a los responsables.
En muchos países de la región las víctimas y sobrevivientes de la trata son criminalizadas en lugar de proporcionarles los servicios y asistencia que necesitan, expuso el relator Felipe González.
TRABAJO FORZADO
El Departamento de Estado indica en su informe que las mujeres y niñas nicaragüenses son sometidas a tráfico sexual también a lo largo de la costa Caribe. En ese sector, señala el informe, la falta de instituciones de justicia sólidas y fuertes, la alta tasa de criminalidad y el tráfico de drogas aumentan la vulnerabilidad de la población local.
En minas y canteras los niños son vulnerables al trabajo forzado.
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