Desde su infancia hasta su etapa de madurez profesional en Walt Disney Company, Michael Bonifer, actualmente director de la empresa de soluciones empresariales Game Changers, fue motivado a ser una persona que soñara sin condición alguna ante los límites.
Esa capacidad de inventiva lo convirtió en un hombre no solo soñador, sino creativo, innovador, audaz y capaz de contar múltiples historias. Esos antecedentes también lo llevaron a ser un estudioso de la improvisación, un arte que diseña las ideas más controversiales y las lleva a la realidad. Esa experiencia lo llevó a asociar esos principios con el establecimiento de estrategias de negocios que sean capaces de contar algo nuevo y de una forma no antes vista.
Bonifer es miembro de la Facultad de Negocios de la Universidad de Notre Dame. Y a través de Game Changers utiliza el diseño de juegos de improvisación para ayudar a sus clientes a comunicarse, colaborar y transformar. Son herramientas para evaluar y desarrollar prácticas de comunicación vitales para su desempeño en el mundo en red, donde el empresario o emprendedor será capaz de mirar a la colaboración y el rendimiento de una forma nueva y generar resultados que no soñó posibles.
Recuerda que toda su vida se vio influida por múltiples momentos y personas a quienes hoy considera que son ángeles, que lo motivaron a soñar y honraron su ingenio cuando era niño. Desde su padre, que fue la primera persona que junto a él soñaba en una finca que eran vaqueros, hasta maestros, universitarios y su “increíble” paso por Disney World Company.
Fue productor de The Disney Channel y pionero en el uso de kits de prensa de vídeo en la comercialización de películas. Entre esos años produjo la primera serie de televisión llamada: Disney Family Album. Y produjo la primera página web de la película de Disney y Pixar: Toy Story.
Es autor del libro La Improvisación de Negocios en el Mundo Interconectado, y en 2008 —en colaboración con la doctora Virginia Kuhn, de la Escuela de Artes Cinematográficas de la Universidad de Sureste de California—, lanzaron Game Changers, donde continúa su exploración de la narración y ayuda a los clientes mostrándoles cómo interpretar las nuevas tendencias y desarrollar historias de negocios con impacto convincente. Recientemente estuvo en Nicaragua por una invitación de la empresa Innova-Qualita Services, SA, brindando charlas a empresarios.
¿Cómo fue ese paso por Disney que le permitió posteriormente escribir sobre la improvisación y relacionar ese conocimiento a las estrategias de negocio en la actualidad?
Trabajar para Disney fue algo fantástico. Fue el lugar donde me eduqué para contar historias, produje una serie de documentales, era una clase de maestría, el arte y la animación y cómo contar narrativas, historias. En lo personal tuve la oportunidad de hacer televisión sobre el personaje más famoso de Disney, lo que se convirtió en una de las experiencias más especiales que he tenido en la vida laboral.
Cuando trabajé en Disney fui testigo de esa prosperidad. Las semillas que se han sembrado para todo lo que hoy es la compañía. En esos años se nos permitía probar las cosas y si se fallaba no había problemas. Se nos permitía soñar y llegaban muchos jóvenes soñadores.
Ahora con las empresas lo que hacemos es recomendarles que la energía del joven es importante para el cumplimiento de los objetivos de una organización. Los empresarios, cuando un joven inicia, hay áreas donde les deberían de dar el espacio para probar, y si fallan, seguirles impulsando porque por eso se verá influido, inclusive, el crecimiento de la compañía.
No puede un empresario ir con la mente cerrada y creer que ya todo está hecho. No se puede entrar al mercado con una historia que ya fue escrita. Ellos deben iniciar desde cero y necesitan contar algo nuevo para que sea más atractivo en cualquier lugar donde estén.
Estamos en Nicaragua y vemos que la mente de las personas son muy ricas y me recuerdan mucho cuando yo estaba en Disney. Le gente sueña y está abierta a aprender de los errores, o al menos así lo siento yo. Creo que Nicaragua es tierra fértil para aplicar ese conocimiento. He conocido mucha gente en el mundo, pero Nicaragua en definitiva es buen terreno para contar historias nuevas con los empresarios.
Tomando en cuenta lo que ha encontrado en la mente de los empresarios en Nicaragua y el potencial de ellos para soñar, ¿cómo se puede hacer para despertar un nuevo nivel creativo en el sector empresarial?
Yo creo que se trata de buscar la manera de compartir historias con el mundo y los negocios en Estados Unidos están muy interesados por lo que está sucediendo en América Central porque perciben el crecimiento y están dispuestos a invertir. Creo que le corresponde a los empresarios nicaragüenses crear esos espacios. Las empresas antes se imponían y decían lo que era justo o no, pero hoy los nicaragüenses tienen la oportunidad que su voz sea escuchada y participar de una manera que sea visible.
La economía de Nicaragua se caracteriza por ser dominada por pequeños y medianos empresarios, ¿qué recomendación compartiría con ellos?
Esta es la oportunidad de crecer. Walt Disney inició en un garaje. No había mucho, y quizá ese escenario sea muy parecido al de Nicaragua, ahora están pequeños pero lo importante es que crezcan. Las empresas grandes son más lentas y eso le permite avanzar a una pequeña que está buscando su propio crecimiento. El futuro de los negocios les pertenece a ellas. Yo recomendaría a cualquier pequeña empresa en Nicaragua que experimenten y crean en su futuro. Las semillas para crecer necesitan atención y este es un país que puede dar una gran cosecha.
Además de soñar e innovar, ¿qué otra característica debe de tener la persona de negocio para crecer?
Persistencia, paciencia y amor.
¿Cómo es el balance entre los principios de improvisación y la realización de estrategias de negocios?
La improvisación es bastante balanceada, no es caprichosa. Utilizamos la estructura del juego y a esto le llamamos el motor de la historia porque se deben de preparar para lo que va a suceder y no dejarse sorprender.
Es construir sobre las realidades para tener un mejor futuro. Creo que es absolutamente coherente con la disciplina que se requiere para las finanzas, que se requiere para los buenos negocios, no hay nada que sea caprichoso o que vaya en contra de cómo hacer bien los negocios.
Sobre la influencia que el sistema educativo puede ejercer en un niño, tomando en cuenta que usted recuerda maestros que lo animaron y le ayudaron a convertirse en lo que goza en la actualidad, ¿qué recomendación le brindaría a los docentes de este país?
Honren su curiosidad. El título no tiene que ser una limitante para guiarlos. Se tiene que entender el corazón de la persona y creo que a los estudiantes en lugar de darle tanto énfasis en dónde estudiarán y qué, se les debe de orientar a que sueñen y sigan esos objetivos. La curiosidad en un niño es buena.
Steve Jobs dijo en algún momento que por accidente entró a una clase de caligrafía donde no estaba registrado y mucho de lo que implementó en Apple lo aprendió como parte de un error y una curiosidad que lo llevó aprender algo nuevo. Se debe de guiar con mayor eficacia y no desestimar esas ideas poco convencionales en los niños cuando están en un salón de clases, pues los esquemas no son del todo buenos.
Recuerda mucho su tiempo con su padre y las hazañas en la finca, ¿qué consejo le brinda a las familias en Nicaragua, especialmente cuando no entienden el ingenio creativo de un hijo?
Siempre hay una puerta que se puede abrir y la visión de la persona se debe de ampliar y se deben de ver las cosas de una manera más amplia. A veces uno ve de forma apropiada pero también puede ver de forma opuesta y la verdad es que Dios provee a todos por igual. El mundo es grande y las familias juegan un papel importante en el desarrollo.
Cada quien juega un desempeño importante, uno puede con la creatividad contribuir porque esta no se trata solo de ir a una escuela de artes. Creatividad está en todos los escenarios tanto la necesaria para ir al banco a solicitar un préstamo hasta la persona que necesita la agilidad para hornear un pan. Es en esas diferencias que las familias deben de entender que se dedique a lo que quieran sus hijos, hay que reorientarles e impulsarles a que crean en sí mismos y si ellos fracasan a la primera, no importa, que sigan intentándole y la familia ahí presente como un soporte para ellos.
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